jueves, febrero 12, 2009

LA TAVERNA DEL CLÍNIC

En uno de los peores cruces de Barcelona, Villarroel con Rosselló, encontrareis una de las mejores tascas en las que podais aposentaros y disfrutar del ritual de la comida. La Taverna del Clínic, frente al hospital del mismo nombre, tiene una decoración sin gracia, de bareto (solo que limpio y sin tragaperras), un nombre horrendo, de inevitables connotaciones a comidas hervidas de hospital, y sin embargo es uno de los locales de referencia en la ciudad. Una cena -reservar es obligado- en La Taverna del Clínic es un pequeño festival. Tapas y platillos a tutiplén (estoy por cierto, hasta los huevos de este nombre, "platillos", ahora todo son restaurantes de "platillos" ¿y qué significa eso? ¿un eufemismo para no decir tapa, o ración ínfima? ¿un engaño para que parezca que gastas menos? de hecho, hay en Barcelona una cadena de locales que odio, Origens, y sirven docenas de platillos pretendidamente tradicionales con un toque moderno venidos directamente del microondas. Los guiris y modernillos sin criterio se pirran), en general en La Taverna del Clínic lo ideal es dejarse llevar por la intuición y pedir de la carta lo que te haga más gracia. Una buena base para construir el resto de la cena, como hicimos nosotros el pasado viernes, es un surtido de las tortillas de la casa, copiosas y frías, como debe ser, y luego a pedir tapillas, la mayoría reinterpretaciones del modelo tradicional, así, las patatas bravas son ya un clásico, y te aseguro que no las probarás igual en ningún otro lado, son lo opuesto a lo que tú piensas que son las bravas de toda la vida: aquí la patata va por fuera, la salsa por dentro, pero mejor probarlas... y verlas, porque en La Taverna los platos entran por los ojos, como el minimalista y elegante trifásico de bacalao, super recomendable, o el canalón de ceps, o las vieiras con guisantes. Cocina a pequeñas y certeras ráfagas, cocina para divertirse, cocina moderna si se quiere, pero perfectamente definida y sin tonterías. El precio resulta sorprendentemente ajustado, hay algún vino bueno y mucho ambiente, tanto que las camareras pueden olvidarse de ti durante un rato, pero los nervios no llegan a aflorar.

2 comentarios:

sammy tylerose dijo...

Llevo 7 años trabajando en la zona, así que imaginate cuantas veces he cogido he usado la boca de metro situada justo en frente!! Nunca he prestado atención al garito ese, siempre creí que sería otro de esos locales con camareros y cocineros filipinos y encargados españoles, donde la calidad es justita y los precios son para guiris. Ya sabes, esas falsas euskal tabernas o los tapa tapa's. Me pasaré un día para darte mi contraopinión.

Marc Monje dijo...

¡Te va a encantar Sammy, es un sitio sorprendente!