
Precioso disco en blanco y negro y sonido polvoriento el que ha producido Joe Henry para la leyenda folk Ramblin´Jack Elliot, 77 años de edad. Se trata de canciones de la época en que Ramblin´Jack era niño, los treinta, los áños de la Gran Depresión, de cuando el Central Park de Nueva York era un hervidero de barracas y hogueras en la noche. Manejarás bien el disco a partir del segundo tema, Death don´t have no mercy, luego todo va rodado, la calidez acústica, la voz amable del protagonista y la sensación de que estás escuchando una lección de historia y encima te lo pasas de miedo. Cada día me siento más afortunado musicalmente por poder hacer paréntesis en esta locura cultural que vivimos, y dejar que un disco como este se siente en la mecedora y caiga la noche. Es un milagro que existan empollones de la música de otras generaciones como Joe Henry, Rick Rubin o el mismo Jack White -infravaloradísima la puesta a punto que le regaló a la reina country Loretta Lynn, con el disco Van Lear Rose-, y nos acerquen frescos y relucientes los tesoros que se esconden tras las arrugas de mitos como Ramblin´Jack Elliot.