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domingo, marzo 21, 2010

AIRBOURNE, "NO GUTS NO GLORY"


No sabría quedarme con uno de los dos discos de Airbourne, quizás con este segundo, aunque no lo tenga claro. La fórmula no volveré a escribirla, todos la conocemos, y son alumnos aplicados en lo suyo, aunque a veces me gustaría encontrar más sustancia en lo que hacen, llámale personalidad, llámale que las referencias, o mejor dicho, la referencia no sea tan clara ¡un poco de disimulo chicos!, llámale que no se marquen esas portadas que parecen versiones infantiles del Grand Theft San Andreas, pero cuando pienso en eso entonces suena el riff de No way but the hard way y ya me la han vuelto a colar. Cada temporada viene adornada por uno o dos grupos de fogoso pa amb tomàquet e influencias AC/DC y nosotros nos giramos y recibimos con gusto la patada en el culo. Y está bien, es solo música, vamos a sudar y a beber, ostia. Como decía, si se trata de que te la cuelen, mejor Airbourne que The Darkness.

domingo, mayo 04, 2008

AIRBOURNE: "RUNNIN´WILD" (2008)


Las cosas en el rock están así. No podemos esperar explosiones de grupos que se comerán la Tierra a pedazos con su primer disco, ni originales bandas que harán virar el curso de la historia del rock. Aceptado y asumido el percal, quedan las bandas jóvenes que te dan una buena coz en el culo, y que a pesar de ser facsímiles de los logros de otros que prodían ser sus abuelos, vuelven a encender la chispa de la verdad del rock, de la ilusión por algo nuevo y refrescante, por la energía y el latido. Airbourne son jóvenes, australianos, siguen a pies juntillas el abecedario simple y esencial de AC/DC, no aportan nada, no componen canciones memorables, pero practican el estilo, el hard rock más asalvajado de raiz blues, con la furia y la convicción de quienes quieren comerse a mordiscos, ni que sea, su garaje de ensayo. Runnin´Wild es un disco que olvidaremos dentro de poco, Airbourne también, y sus componentes tendrán que renunciar a invadir los estadios de USA y vivir el lado salvaje del rock para buscarse un trabajo decente. Pero mientras, su huracán sónico nos sacude, y nosotros nos dejamos engatusar una vez más, aunque sean una copia de la copia. Hasta que pase el huracán.