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sábado, abril 21, 2012

TE VOY A ECHAR DE MENOS, LEVON

Mal asunto cuando la muerte de una de las personas a las que más admiras se te atraganta tanto. No he querido saber mucho más que eso, que Levon Helm ya no está entre nosotros. Uno de mis baterías favoritos, una de mis voces favoritas, otro de los genios que ha contribuido a afinar mi sentido de la vida, de la expresión y de todo. Me quedan sus discos con The Band, sus últimas obras en estudio, tan maravillosas. Y sé que le voy a echar mucho de menos.

sábado, octubre 08, 2011

RICK DANKO


Siempre me pareció el miembro más atractivo de The Band. Desgarbado, pasota, atractivo sin más, tocaba el bajo como quién se enciende un cigarrillo, y tenía una voz capaz de hacerte llorar. Su disco de debut en 1977, después de la separación de The Band, titulado a secas Rick Danko, es campestre y rico en matices e influencias, podría ser un agradable apéndice de la discografía de la banda madre, y sin embargo no se comió un rosco y no tardaron en echarle de la discográfica. Lo mejor de Rick Danko es que parecía que ni se diera cuenta del talento que tenía, ni de sus condiciones innatas para emocionar. Murió en 1999, obeso y cargado de drogas y dejadez. Verlo en sus últimos tiempos es como ver a Rory Gallagher en la última época, ¿cómo es posible que seres con tanta virtud acabaran así? Su huella en The Band se nota en cada disco y cada canción a la que presta su inigualable voz, súmale este disco de debut en solitario y hazte una idea de quién fue este colega al que invitarías sin dudarlo a unirse a una partida de poker de las de humo y alcohol, o con el que pasearías en silencio por la mañana por un campo del sur.



sábado, julio 09, 2011

THE BAND, STAGE FRIGHT


A los 11, 12, 13 años escuchaba a Neil Young, The Band, Dylan, Hendrix... Era fácil sentirse solitario culturalmente, con una música que solo tenía cabida en mi intimidad, y que podía compartir tan solo con mi hermano o en casos puntuales con algún amigo. Cuando empecé con The Band, un doble Lp recopilatorio que compró mi hermano, luego seguí con Before the flood, enseguida me sentí atrapado. A los 12 años no deberías sentirte atrapado por The Band, no es lógico, pero ahora empiezo a entender por qué me ocurrió. En muchas canciones de The Band había un sentido narrativo que me mantenía pegado al altavoz; me estaban contando una historia, épica, bella, grande, no sé cuál exactamente, pero en The night they drove old dixie down, The weight o en Daniel and the sacred harp, alguien me contaba un cuento extraordinario, y a qué chaval no le gustan los cuentos bien contados. Quizás era que mis padres no me explicaron muchas historias antes de irme a dormir, pero un hueco vacío se llenaba cada vez que escuchaba a The Band. Y así hasta ahora mismo, con todos los discos de Robbie Robertson, Rick Danko & co. en mis estanterías, con mil visionados de The Last Waltz a mis espaldas, con las carreras en solitario del propio Robbie, o del guardián de las esencias en que se ha convertido el gran Levon Helm etc. etc. The Band siguen siendo un granero donde reencontrarme con docenas de canciones increíbles, sorprendentes, ricas ¡qué músicos tan privilegiados!, y ante todo, noche, fogata, whisky y buenas historias.



Stage fright no es mi disco favorito de la banda, o quizás sí, tampoco importa. Es el tercero en su carrera, el disco en el que empezaron a distanciarse unos a otros fruto del dinero, las drogas y los egos. A partir de ese momento, grabarían grandes obras, pero igualar el trío inicial Music for Big Pink-The Band-Stage fright, eso ya sería imposible. Un disco de congojas (Stage fright, la canción), bellas historias (Daniel and the sacred harp, cómo me emociona cuando le toca el turno de narrar a Richard Manuel, "the sacred harp was handed down from father unto son..."), canciones contagiosas (The shape I´m in), y ese carnavalesco estilo de hacer rock rural americano (Strawberry wine), y etc. Con Todd Rungren de ingeniero y Glynn Johns a las mezclas, Stage fright es una excusa como cualquier otra de entre los ocho discos oficiales de The Band, para volverme a sumergir de nuevo en ese inagotable palacio de oro.

lunes, agosto 10, 2009

LEVON HELM: "ELECTRIC DIRT" (2009)


En la portada de Electric Dirt, diseñada por él mismo, Levon Helm se imagina canturreando en el porche de su granja junto a una jukebox sonando a todo trapo. Un granjero loco y solitario tocando música para su arado y su perro. En el dibujo, los campos están rebosantes, el sol pica con alegría, y el tractor descansa con el motor apagado, el trabajo ya está hecho. Y sin duda, para Levon Helm, el trabajo hace años que ya está hecho y ha dado los mejores frutos; estamos hablando de una de las principales voces de The Band, y de un batería que, en mi opinión, tiene pocos rivales en cuanto a personalidad y estilo, cuatro redobles de Levon Helm y ya sabes lo que estás escuchando. Pero a pesar de tener los campos cosechados y el trabajo completado, ahora el viejo Levon se dedica a regalar preciosos discos de raíz country, blues y folk. Dirt Farmer, editado hace un par de años, fue su premiado disco de regreso después de 25 años, y ahora la siembra ha dado como fruto este Electric Dirt en el que no encuentro fallo alguno. Me encanta el acento de este hombre cuando canta, su poética de la tierra y el esfuerzo, la dignidad, el respeto al pasado, su energía inagotable cuando interpreta y, lo he dicho, su batería, así como también me gusta que un ex asalariado de Dylan, Larry Campbell, produzca y toque con Levon, siendo él también responsable de este magnífico disco, que contiene buena música sincera y alguna obra maestra capital, como Growin´Trade, el tercer tema, un drama-río que nos trae de vuelta al Levon Helm que nos humedecía los ojos cantando The night they drove old dixie down. Así compone Levon Helm, desde su perspectiva de granjero con el trabajo bien hecho, reposando en su porche con la guitarra entre las manos. No estaría mal que dejara al perro vigilando los campos y nos hiciera una visita con su banda.

viernes, junio 19, 2009

"The Mountain" - Levon Helm

Qué tema tan bonito. La letra de Steve Earle es una historia de un tiempo parecido al de ¡Qué verde era mi valle! de John Ford, minas de carbón, pobreza y patatas hervidas para comer, postales en sepia que también han reflejado Buddy y Julie Miller en su último disco Written in chalk. Levon Helm se apoya aquí justamente en los coros de Julie Miller, y la canción es una leyenda de un tiempo que nunca hemos vivido, pero que la música y la letra lo hacen real ante nuestros ojos. Música evocadora, sencilla y buena.

sábado, marzo 14, 2009

THE BAND: "ROCK OF AGES" (1972)


Supongo que a The Band les ponía las fechas señaladas. En el Día de Acción de Gracias de 1976 grabaron el histórico The last waltz en San Francisco, su concierto de adiós, y cuatro años antes, nochevieja de 1972, graban otro concierto que se convertirá en otro directo mítico, Rock of ages, esta vez en Nueva York, en su etapa de máxima popularidad y exhuberancia musical, con el soporte de una banda de viento con arreglos de Alan Touissaint. Rock of ages es lo primero que uno debería escuchar de esta banda, el repertorio es antológico y la calidad y la calentura se respira en todo el disco. Estamos hablando de unos tipos que dominaban cada uno, mínimo, dos instrumentos: Rick Danko era bajista, pero cantaba como un ángel y tocaba el violín, Richard Manuel era un hombre con la voz rota, y tocaba el piano y la batería, esto último cuando Levon Helm, otra voz maravillosa, dejaba las baquetas para darle a la mandolina, y así sucesívamente. Unos tipos preparadísimos que combinaban una sapiencia por la música tradicional, más rock n´roll y aderezado con mucha experimentación, como la estratosférica y siempre esperada en sus conciertos, Chest fever. The Band son un mundo por si mismos, por eso tengo sus discos muy presentes, y acostumbro a escucharlos a menudo, ahora Cahoots, ahora Southern lights-southern cross, ahora este Rock of ages, uno de los grandes dobles en directo de los 70.

viernes, diciembre 28, 2007

THE BAND


Eran mucho más que la banda que durante unas giras acompañó a Bob Dylan. Entre mediados de los sesenta y 1976, The Band formaron una de las discografías más esenciales del rock. Todo estaba allí, en su música, eran músicos tan versátiles, tan cultos, que toda la música amaericana explotaba en nuevas formas en cada una de sus obras.


Son una de mis bandas más queridas, desde que hace un montón de años mi hermano se compró un greatest hits que me abrió los oidos de golpe a cosas como The weight o The night they drove old dixie down, su canción más emocionante. Luego vino el VHS con The last waltz, su concierto de despedida firmado por Scorsese, y más tarde sus directos con Dylan, el Before the Flood y algún pirata, y más tarde aún, empecé a bucear en su discografía.
Y en mi opinión, todos sus discos son perfectos. Music for Big Pink, The Band, Moondog Matinee, el emocionante Northern Lights - Southern Cross... La riqueza musical es tal, que no encuentro nada comparable. Eran superdotados. Bebían, follaban, vivían a fondo el rock n´ roll, pero sobretodo eran dignos herederos de la música de su país en todas sus vertientes.
Y verlos en directo debía ser atronador, porque entonces, eran country, blues, bluegrass, todo, sublimado en una ceremonia de inagotable rock n´roll. La guitarra de Robbie Robertson, el genio del grupo, abrasaba todos los compases, Richard Manuel pintaba melancólicas canciones con su voz rasgada a cuchillo y alcohol (murió ahorcado años después de la disolución del grupo), Rick Danko (falleció no hace muchos años), otra voz protentosa y personal, expandía la imagen de la banda con su simpatía, Garh Hudson era el científico loco, el barbudo psicótico que arrancaba sonidos supra espaciales de su órgano, y a la batería, otra voz, la de The night they drove old dixie down, Daniel and the secret harp y tantas otras, otro superdotado, Levon Helm.

Nunca es tarde para aprender, para mi nunca lo fue con ellos. Empezando, por ejemplo, con su opera prima, Music for Big Pink, es posible descubrirles, amarles y no abandonarles jamás.


("Music for Big Pink" -1968- El mismo Dylan les pitó la portada. Todo queda en casa)