Sí, a veces me vale un poco la pena seguir comprando el
Popu. Esta vez, por un buen artículo sobre los
Bee Gees, que me ha devuelto dos cosas: a
Robin Gibb por un lado, y a
Barry, el superviviente, que,
vistos algunos Youtubes de su gira
Mythology, se mantiene en buena forma vocal, considerando que este hombre ya salía por la tele cantando allá por 1963.
Robin Gibb no alcanzaba las cotas vocales de su hermano mayor, pero a cambio, y más con los años, su voz cobró emoción, humanidad, fruto quizás de sus propias limitaciones.
Robin lanzó un single hacia el 1984,
Juliet, que recuerdo escuchar un verano con 8 o 9 añitos, una y otra vez.
Robin me parecía muy raro, un patito feo y raro al lado de la belleza de
Barry. Luego descubrí que Massachusetts era él, y ahora sigue pareciéndome inmortal cualquier toma de
I started a joke.
Acaban de editar
50st Catherine´s Drive, un compendio de lo que grabó
Robin en sus últimos años. Me gusta casi todo, a pesar de algunas
carrinclonerías varias. El hombre de en medio de los
Bee Gees, artesano como sus hermanos, sabía como tocar fibras y colorear inolvidables melancolías.