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lunes, noviembre 17, 2014

MARIANNE FAITHFULL: "GIVE MY LOVE TO LONDON" (2014)


La señora Faithfull lleva una racha de discos impresionante. Aún no he agotado el anterior Horses and high heels, por no hablar del doble Easy come, easy go, y nos viene rodeada de humo, a tope de actitud, con este Give my love to London.

Marianne, oh Marianne, si es que en los setenta muchos te daban cuatro días de vida, y ahora envejeces así de bien. Tu disco levanta las hojas del otoño, y resume lo inútil que es la música actual cuando va alguien como tú y se pone a trabajar, y versiona a Leonard Cohen con esa joya llamada Going home, o se desata en True lies. Qué bien que utilizas tu voz rajada, qué bien teatralizas, qué bien aprovechas el impulso creativo de los que te rodean (familia Cave & Bad Seeds,Steve Earle...).

Sabes que los tiempos te necesitan, que la edad debería ser un plus, y no una piedra en el zapato. Que la crisis no es económica, sino moral, y que sigues siendo tan bella como hace 40 años.

viernes, febrero 06, 2009

MARIANNE FAITHFULL: "EASY COME EASY GO" (2008)


Elegantísimo disco, ambiciosamente calculado para ser lo que ya es: un clásico. No me eriza tanto la piel como el anterior Before the poison, pero sí tiene la cualidad de sonar tan bien ahora como lo hará en veinte años; Easy come easy go es el disco que debe estar escuchando el viejo Burt Bacharach en el salón de su casa. Marianne canta como un ángel -roto- con más luz y brillo, si es que esa palabra es aplicable a su voz, que nunca. Hold on hold on es el momento de más garra, Ooh baby baby es un largo camino de 8 minutos que hay que descubrir con calma, con la voz de Antony como protagonista, todo versiones, excelente Down from Dover, de Dolly Parton y tantas que no cito porque todavía estoy descubriendo pacientemente lo que esconden estos dos cd´s, ambos repletos de finura y contención, calidad y equilibrio. De nuevo colaboran, sumisos al aura de la musa, Nick Cave, el mismo Antony, Rufus Wainwright, Chan Marshall... y Keith Richards. Hace pocos años, cuando su estrella empezaba a brillar de nuevo, y paseaba su espectáculo kurtwelliano, todavía podías husmear el patetismo en su figura, hoy esta señora es toda una diva, y lo demuestra disco a disco.