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domingo, enero 05, 2014

MIS DIEZ MEJORES DISCOS DEL 2013


Venga, aquí mi propuesta de "mejores discos del 2013". De lo escuchado, de lo que recuerdo, de los discos que han superado mi mal humor y mis manías, destaco:

1- ENDLESS BOOGIE: "LONG ISLAND"
Brutal, cavernoso, jameante disco de otro tiempo. Monta una banda con blues y ácido en Atapuerca y se llamarán Endless Boogie. Mi disco indispensable del año.


2- BLACK SABBATH: "13"
Ahora que tantas bandes calcan el credo del acero de Birmingham, vienen ellos con Rick Rubin y firman el disco soñado. Perfecto. Bill Ward no está, pero eso ya lo sabían en la rueda de prensa anunciando la reunión. Todo marketing, pero detrás, el talento que no se apaga.


3- VALERIE JUNE: "PUCHIN' AGAINST A STONE"
Esta mujer domina voz y gesto, y me sigue robando el corazón con sus canciones y la mano de Dan Auerbach.


4- DAVID BOWIE: "THE NEXT DAY"
Sobradísimo regreso de Bowie. No tienen precio estas canciones. Riqueza, frescura, ¡todo en este disco está vivo! Los hay que dicen que ha repetido esquemas. Siempre igual. No te fíes de los críticos que hablan todo el puto día de innovación.


5- DEEP PURPLE: "NOW WHAT!?"
Porque ellos lo valen.


6- THALIA ZEDEK BAND: "VIA"
Porque sigue siendo un corazón castigado y errante, y sus canciones siguen acariciando y abrasando el alma.


7- ALICE IN CHAINS: "THE DEVIL PUT DINOSAURS HERE"
No llega a la altura del anterior, pero es un ejercicio de estilazo que solo ellos pueden hacer sin perder autenticidad por el camino. Siguen siendo magestuosos.

 
8- CHARLES BRADLEY: "VICTIM OF LOVE"
Porque es el jodido Dios del amor.


9- MONSTER MAGNET: "LAST PATROL"
Si no están en la segunda posición es porque son demasiado recientes los ecos estratosféricos de estas canciones. Que Wyndorff no vuelva a ires jamás de esta galaxia.


10- MARK LANEGAN & DUKE GARWOOD: "BLACK PUDDIN´"
El hombre ha editado dos discos ese año. Uno tenia que estar aquí fijo.


viernes, mayo 10, 2013

DEEP PURPLE: "NOW WHAT?!" (2013)

Nacido tras años de interminables giras que todavía continúan, y 8 largos años desde su último esfuerzo en estudio, Rapture of the deep (dios, cómo pasa el tiempo), no esperaba para nada un nuevo disco de Deep Purple, y menos que este fuera producido por Bob Ezrin, y menos que su producción no sirviera para nada, y menos que, reconociendo que el listón no anda muy alto, el disco me guste, y que entienda y comparta sus canciones. Y es que desde hace años parece que burlarse de los actuales Deep Purple es parte del pasatiempo rockero nacional. Sí, en escena no arriesgan, cada año es lo mismo con ligerísimas variaciones, desde Purpendicular que no editan un disco intachable... Pero les he escuchado cientos de veces en sus últimas giras, y me gusta lo que proponen, aunque sé que no tiene nada que ver con el vértigo de los Deep Purple de Bolin para atrás, por otro lado, Bananas o The Rapture... tienen buenos momentos; y mira, que son muchos años, y que lo que a mi me interesa como fan es que sigan ahí, que Gillan se mantenga en pie y le siga dando a la cerveza entre tema y tema, y que Ian Paice no pare la máquina. Esos son mis intereses. Los Purple actuales tienen más dignidad que unos Whitesnake de los últimos tiempos, con un Coverdale averiado de por vida y cuatro tipos cuya labor no me interesa lo más mínimo. Por eso me gusta Now What?!, sé como buscarle el tranquillo a pesar de sus poco imaginativas canciones, y del exceso de morserismos (Uncommon man es otro más de los temas que este guitarrista saca hasta cuando caga). Y no quiero asesinar el disco a la primera o segunda escucha, cosa que podría haber hecho. Soy generoso con esta banda, como ellos lo han sido conmigo con su música y su infinita familia. La banda se siente a gusto con medios tiempos de buenas melodías y desarrollos sin mucho alarde, y Gillan responde con buenos reflejos a temas muy de su estilo, como Hell to pay. Mis sensaciones son buenas, constantes, el disco no me indigna ni me baja estrepitosamente. Me funciona como fan que sabe cuál es el lugar de la banda en los tiempos actuales. Above and beyond, A simple song, o Blood from a stone me satisfacen. Esta es una de las bandas de mi vida, y me esperaba mucho menos. Posiblemente sea el último, lo han hecho bien y les felicito por ello.

jueves, noviembre 11, 2010

DEEP PURPLE: "COME TASTE THE BAND" (1976)


Me planteo ahora, teniendo delante la extraordinaria, esperadísima por muchos, reedición del último disco "clásico" de Deep Purple, con Tommy Bolin a la guitarra, Come taste the band (1976), si Glenn Hughes y el recién contratado Bolin, imposible aunque talentoso sustituto de Ritchie Blackmore, no tomaron a la banda por el pito del sereno y se dedicaron tan solo a vivir de coca y heroina hasta que aguantara el cuerpo, o la paciencia de los miembros originales Jon Lord y Ian Paice (y David Coverdale también, quién se alineaba -siempre inteligente Coverdale- con ellos). Hughes y Bolin, a pesar de sus cualidades, a pesar de que Come taste the band es un disco fantástico en parte gracias a ellos, saquearon el nombre de Deep Purple en su propio beneficio, se inutilizaron para volver a grabar y girar con garantías, y finalmente propiciaron que la banda perdiera su reputación y que Lord y Paice les mandaran a tomar por saco y se fueran a por algo más provechoso; poco después los dos, Paice y Lord, entraron a formar parte de los Whitesnake de Coverdale, mientras Ritchie Blackmore triunfaba a lo suyo con Rainbow, Gillan experimentaba con el rock y el jazz y Glover tocaba con Ritchie y se ejercitaba como productor de prestigio; a todo eso Tommy Bolin ya estaba muerto y a Glenn Hughes le faltaba más de una década para salir del túnel de las adicciones y el dolor. Creo que eso lo dice todo, quién ganó y quién perdió.


Sin embargo, aún grabado en aquellas condiciones de malas caras, malos rollos y droga, Come taste the band suena a gloria. Los Purple más espumosos, funkys a la vez que rockeros, en un disco que en general me satisface más que el anterior Stormbringer, aunque supongo que depende del día. De los Deep Purple setenteros uno puede mamar hasta llegar a viejo, hay tanta buena música, tantas historias y tanto exceso, que no te los terminas. Coverdale jamás pierde la compostura blues cuando canta, Glenn Hughes ataca Gettin´tighter y justifica el porque este tema le ha servido como espaldarazo para recuperar su esplendor como artista y hombre de escenario pasados los 50, Lady luck es puro Purple Mark III, Dealer, Love Child con ese riff nieto del Into the fire de Blackmore ¡y qué decir de You keep on moving, con toda la banda consciente de cada segundo de canción, enchufados, a flor de piel! Las reediciones del catálogo Purple desde In rock hasta Come taste the band (sin olvidar enormes lanzamientos de conciertos tipo This time around, conciertazo -y eso es raro- con Bolin, o Live in London etc.), son regalos, enciclopedias a consultar regularmente, tesoros para disfrutar con uno mismo o con quién entienda de qué cojones va esto.

martes, septiembre 15, 2009

DEEP PURPLE (14-IX-09, SANT JORDI CLUB)


Buen ambiente en la sala anexa al Sant Jordi para ver una vez más como Deep Purple repiten el mismo concierto desde hace diez años. A veces abren con Highway Star, otras con Pictures of home etc. depende del tour, pero básicamente es la misma rutina con cero improvisación. Discográficamente dieron del do de pecho con el perfecto y sorprendente Purpendicular, del 96, luego trabajos agradables pero rutinarios y girar y girar hasta que el cuerpo aguante. Pero está OK, me gustan así, son una de las bandas de mi vida, y ayer me sentí dichoso por verlos de nuevo ahí encima. Todavía grabarán un disco más, luego un par o tres de años más de giras y entonces quizás será el momento de decir adiós. El concierto sonó bien, Gillan aguantó y estuvo simpático, como siempre, y de nuevo comprobé como Steve Morse se ha convertido en una lacra para esta banda, toca bien claro, muy bien, pero es triste que siendo todavía más o menos joven no arriesgue nada, siempre el mismo sonido, el mismo solo, todo tan seguro, tan rutinario. Estoy seguro de que Steve podría forzar la máquina y obligar a sus compañeros a salirse más por la tangente, pero creo que en Deep Purple todos se sienten a gusto repitiendo la fórmula, es una banda cómoda que da conciertos cómodos. Se entiende, están muy mayores, por eso hace años que me guardo las críticas y disfruto de lo que queda de mis héroes. Un concierto tranquilo, de frankfurt y cerveza, de amiguetes fondones embutidos en camisetas heavy que no se ponían desde hace años, creo que todos disfrutamos de la realidad de esta banda, a la que no puedes pedirle más de lo que te da.

sábado, abril 04, 2009

IAN GILLAN: "ONE EYE TO MOROCCO" (2009)


Hace pocas semanas Ian Gillan tuvo una de sus noches chungas en el escenario, ya se sabe, cantaba Space truckin´ y de su boca salían sapos, culebras y papel de lija, pero voz, lo que se dice voz, nada de nada. Aunque no era la primera vez, ni la vez número 100 que a nuestro héroe le desaparecía la voz (histórico aquel concierto grabado en video en Paris, 1984, con Gillan incapaz ni de emitir un susurro), en esta ocasión se sintió mal por haber defraudado a sus fans, y de vuelta al hotel, después de una ducha y todavía con la toalla enroscada al cuerpo, enciende su cámara y se autograba un mensaje de disculpa que luego cuelga en su web, junto a él, en la imagen de la cámara, vemos el teléfono móvil, enseres personales y, atisbo, una botella de whisky, no cambies nunca Ian. Él es así, hace cosas raras, graba mensajes medio en bolas, confunde constantemente en sus despistadas entrevistas, llena el escenario de orinales (lo hizo allá por el 87, porque odiaba el montaje tan moderno y faraónico de la gira House of the blue light) o se pasa todo el concierto insultando al promotor por inútil, como hizo en su última y ya lejana visita a Barcelona.

Pero todo esto forma parte de su personalidad y resulta entrañable, en cuanto a su arte, Gillan tiene ya pocos atributos que ofrecer, está muy mayor, pero en escena sigue descalzo, intentando que no le echen del curro y defendiendo el cancionero purple en interminables giras. En esta ocasión, le toca defender el estado de su creatividad cuando cuenta ya con 64 años. Su nuevo disco en solitario se titula One eye to Morocco, y es el primero desde aquel extraño compendio de world music de Carrefour llamado Dream Catcher, de mediados de los 90. Ahora Gillan no rockeará duro a la inglesa como hacía con su banda a fines de los 70 y principios de los 80 (grandes años para él, cuando tenía que ganarse el pan fuera del paraguas de su banda madre y lo hacía bien y con honestidad), pero One eye to Morocco tiene una cierta enjundia, hay electricidad, variedad estilística, y Gillan (que a ratos recupera su vieja armónica) canta con fuerza, de hecho siempre lo hace, por más que sus cuerdas vocales estén ya de jubilación en Polaris World. Más que el disco, es la noticia de verlo todavía en la palestra, paseando rarezas y leyenda a partes iguales.