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martes, junio 02, 2015

ANGUS

 
Me entero de que Angus, el maravilloso mastín que podéis ver en la foto, está viviendo sus últimos días. Tiene solo cuatro años.

Angus vive con una familia, bueno, qué familia. Peculiares, carismáticos, cultos... Amantes de los animales. Se enamoraron de Angus cuando este era un cachorro abandonado, y lo fueron a buscar a León, creo recordar, pim pam. Ese era el perro, y acertaron de lleno. Angus es de los perros más bonitos que he visto en mi vida, y hacía una pareja monumental con Greta, un san Bernardo, una de las perras más buenas y amorosas que yo haya conocido.

Me han venido a la cabeza las aventuras que vivíamos todos los que acudíamos a diario a aquel pipicán donde se reunían Angus, Greta, nuestra Nahir, Flock, Nuk, y muchos más. Era un momento muy especial del día. Tertulia, risas, pasteles, un buen rollo impresionante... Los dueños de los perros nos lo pasábamos en grande, y no os digo nada de los perros. Nahir llegaba a casa destrozada, fundida.

Fue bonito vivir esa etapa. Y allí siempre estaba Angus, el más grande y patoso. De todo aquello han quedado amistades, bonitos recuerdos, y lo mejor, compartir cosas con gente que sabe lo que es amar con locura a los perros. Porque a los perros hay que quererlos con locura. Yo lo daría todo por mi Tini y mi Nahir.

Angus pasará en casa sus últimos días, en paz y rodeado de la gente que le quiere.

viernes, febrero 20, 2015

SIRO


Siro se merecía cuatro líneas por aquí.

Nuestro perrito de seis semanas no ha podido con la segunda vacuna y se nos ha ido. Era un diablillo, no paraba de hacerse pipí por toda la casa, tenía agotados a Tini y a Cotton, dos viejos lobos de mar de vuelta de todo; en cambio, Nahir le hacía de mamá, lo marcaba y lo dejaba dormir en su regazo.

En los últimos días, Siro se dejaba querer, respondía a su nombre y venía hacia ti como un pequeño panzer averiado, se desvivía por las caricias, y daba menos la lata mordiendo pantalones y zapatos. Lo mejor era que Marina lo quería mucho. Su Sirito, el cadellet. Marina entraba en casa siempre con unas ganas tremendas de acariciarlo. Se nos ha roto el corazón cuando le hemos explicado que al volver a casa Siro ya no estaría, porque sus hermanos lo habían venido a buscar para ir a vivir a una casita en la montaña; Marina primero ha dudado, "però el Siro és el meu amic...", ha sido complicado, pero al cabo de unos minutos, nos ha desarmado completamente, cuando ha concluido: "Estic contenta de que el Siro estigui amb els seus germanets!". Algo perdemos, y algo ganamos, el amor nos envuelve y ha de servir para algo. Era esencial que Marina entendiera de la forma más suave posible que Siro ya no está en casa.

A Siro lo abandonaron, junto con sus hermanitos, en una caja. Como tantos casos en este país de mierda. Podría haber pesado 30 o 35 kilos, y lo habríamos pasado en grande con él. Me gustan los perros, y me da mucha pena que Siro se haya muerto. Tendré que hacer caso a mi hija y estar contento, Siro está con sus hermanitos en su casa de la montaña.

miércoles, julio 09, 2014

ELLOS SIEMPRE ESPERAN

Los perros me han enseñado más que muchas personas, o como el genial conferenciante y educador Santi Vidal dijo en una de sus conferencias: tengo amigos que no son dignos de mis perros.

Una de las cosas importantes que he comprobado desde que tengo perros, y tengo cierto contacto con alguna protectora o maravillosas personas que cuidan de ellos cuando les abandonan (mi mujer Marta, Eli, Patricia), es que los perros siempre esperan.

Me recuerda a un episodio de Futurama. El perro de Fry continuó esperando a su querido amo, delante de la pizzería, aunque él ya había viajado al futuro y no volvería jamás a verlo; y lo esperó hasta morir. Los perros siempre esperan. Una caricia, comida, una atención, una mirada. Si les abandonas, jamás curarán esa herida, en el fondo, continuarán esperándote.

Los perros son los seres vivos que más confianza han depositado en la raza humana. Tienen infinito amor que darte, y siempre esperarán a que tú les dediques algo, un gesto, una mirada. Los perros son analistas, estudiosos de nuestros gestos. Nos conocen mejor que nadie. Saben cuando estamos mal, saben cuando nos alegramos de algo, lo saben todo de nosotros, porque no paran de observarnos, porque nos quieren.

Los perros siempre esperan. En La Floresta hay montones de casas con perros esperando. A sus dueños, que los han dejado todo el fin de semana solos en la parcela, a que les hagas el regalo de sacarlos a pasear, a que alguien les mire, a que pasen los jabalíes y ellos les dediquen unos cuantos improperios. Esperan siempre. Otra cosa que he aprendido. A veces crees que los que tienen más pinta de tratarlos bien, en verdad los desprecian y los someten, como muchos personajes pseudoperroflautas, sórdidos, que malgastan su vida en la plaza de arriba de la estación, en La Floresta. Tienen perro, pero no se lo merecen. En el "pueblo" donde vivo hay todo el espectro de propietarios de animales: los que los maltratan, los que los abandonan, los que los encierran en la parcela durante días, pero también los que los aman.

Hemos hecho muchos pequeños salvamentos de perros, pero el último fue muy emocionante. De camino a casa, vi a un golden desubicado, con collar, ahí había algo que fallaba, y así se lo comenté a mi mujer al llegar. Yo no había tenido un buen día, y no me sentía con ganas de salvar a un perro, así que tuvo que ser mi mujer la que arregló el asunto. Atraer al pobre animal, que estaba nervioso, desorientado, miedoso, hacerse con su confianza, y finalmente llevarlo al veterinario, ver si tenía chip...y etcétera. Lo bonito es que utilizó a Nahir, nuestra perra de cabecera, para darle confianza y calmarlo; Nahir es toda una psicóloga. Bien, estas acciones son el pan de cada día de los que se preocupan por los perros. La historia acabó bien, por suerte para el pobre golden. De otro modo, se habría convertido en otro perro más que espera a que alguien lo quiera, si un coche no lo atropella antes.

Nosotros tenemos malos días, depresiones y subidones, ello siempre esperan algo. Siempre esperan.