
Es increíble como el alcohólico Alice vivía, entre los años 1976-77, su pico creativo de esa forma, mezclando cerveza y decadencia con jazz, blues, country, musical de Broadway y rock n´roll de forma tan natural. Escuchad Alice Cooper Goes to hell y atreveros a negar su condición de obra maestra: empieza con un duro, serpenteante y jodidamente maligno Go to hell, uno de sus temas más originales y quizás mi favorito, sigue con el frenético You gotta dance, que parece sacada de la banda sonora de Fama, luego pasamos al ambiente de club de jazz de I´m the coolest, la balada I never cry, la escena Broadway de Give the kid a break... y sigue así hasta el final, un carnaval de estilos, una fiesta, e igual pasa con el siguiente disco, Lace and Whiskey.

Alice pasaba de todo y mezclaba estilos con toda la gracia y el acierto, se le permitían las bromas y él las gastaba. Luego, después del destacable From the inside, de 1978, que escribió junto al letrista de Elton John Bernie Taupin, perdió la cabeza y facturó sus discos alcohólicos que no recuerda ni siquiera haber grabado (Flush the fashion, Da da, Special Forces...), pero que son también interesantes e imprescindibles para el fan. De mediados de los 80 en adelante, ya sobrio y decente, combinando la música con el golf y la televisión (no hacerla sino verla, Alice se pasa horas cada día delante de la pequeña pantalla), The Coop se dedicó a atacar la yugular del público teen, recuperó sus señas de identidad, su personaje de Alice y se pasó los siguientes lustros adaptando su sonido a la época de turno, para no perder el tren ni el dinero: se amoldó al hard rock de los 80 (Constrictor, Raise your fist and yell, que siguen sonando bien), al hard rock más FM (Trash, Hey Stoopid, con el tiempo he aprendido a apreciar más el segundo), al sonido grunge (el conceptual The last temptation), a los muros de sonido metálicos de finales de los 90(los pesados y plomizos Brutal Planet y Dragontown), y finalmente y por suerte, al renacimiento del rock más directo, que marcan The eyes of Alice Cooper y el excelente Dirty diamonds del 2005; de postre, graba la mierda con patas que es su último disco, del que ni siquiera recuerdo el título. Una carrera fascinante en los aciertos y los errores, con momentos poco valorados como estos despampanantes Alice Cooper goes to hell y Lace and Whiskey ¡A reivindicar se ha dicho!

(De gira en 1977. Mola)