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miércoles, septiembre 05, 2012
TESTAMENT, "DARK ROOTS OF EARTH" (2012)
Lo han vuelto a lograr. Trasladarme a un estado mental propicio para meterme en un disco de trash metal no es fácil. Y Testament es de las pocas bandas que lo consigue. Tienen un estilo particular, con la forma de cantar de Chuck Billy, escupe sus versos como hace veinte años (aunque a partir de Low, a mediados de los 90, ensució más su voz), y con una idea del trash de la Bay Area que no traiciona sus orígenes. Testament rearman su maquinaria pesada, asalvajados y aplastantes en temas que saben que sus fans corearán en directo como si les fuera el hígado en ello; Rise up , Native blood y el tema homónimo son el comienzo perfecto de un disco indestructible. Una banda a la que aprecio especialmente, siempre en su campo, fuera de las mieles de las que gozan (y gozaron) Megadeth, Slayer o Anthrax. Tan solo querría tener 15 años y descubrir el metal con este disco y cantar con Chuck "I´m warning this world, to stay out of my way, my voice will be heard, so alone!", se iban a enterar; aunque con 35 uno todavía se siente con ganas de gritárselo bien fuerte al mundo.
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miércoles, octubre 19, 2011
TESTAMENT, THE RITUAL (1992)

Disfruto más con Testament que con alguna otra banda clásica trash. Escucho más los discos de Testament que los de Megadeth, aunque estos últimos también suelen estar cerca del reproductor de la cocina. Vueltas que le doy estos días a este imperial The ritual, con el que en 1992, Testament daban la réplica al álbum negro de Metallica y al Countdown to extinction de Megadeth. En los tres casos, se trataba de bandas clásicas, con sus lógicas diferencias y sus cotas de éxito dispares, que entraban en unos 90 que pintaban raros de forma original y arriesgada. En el caso de Testament, con un disco que huía del trash clásico para detenerse en una cierta melodía y en unas guitarras más matizadas, pero no por ello sin olvidar las canciones. En este disco hay canciones soberanas, serias, contundentes. So many lies, The ritual... Luego con el tiempo, los de Chuck Billy se distanciaron de esta aproximación más colorista a su estilo, y volvieron al redil, pero ahí queda The ritual, un disco del que pocos se acuerdan ahora, pero que en aquel 1992 era agua bendita. Desde aquí, reivindico a Testament, unos clásicos del trash USA que sin embargo se han quedado fuera de los big four (Metallica, Slayer, Megadeth, Anthrax) que ahora giran y facturan juntos por los estadios de este mundo, en el gran negocio de la nostalgia trasher.
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martes, octubre 06, 2009
ADORO EL TRASH, EL BLACK METAL Y TODO ESO.

Una de mis compras en la reciente Fira del Disc fue el vinilo del bastardo The new order, gran obra de Testament, una de las bandas pioneras del trash de la Bay Area, California. Soy fan de los primeros pasos del trash o el black metal, de esas bandas que, siendo adolescentes minados de acné, rompieron con el legado tradicional, el pa amb tomàquet del metal, de bandas conservadoras como Iron Maiden o Judas Priest. Exploraron las cavernas del primer disco de Black Sabbath y se emparanoyaron hasta crear un estilo insano y salvaje, a la vez que técnico, incluso lírico, poético, como el trash. El blackmetalero Seven Churches, de Possessed, me parece uno de los cinco discos de metal más importantes de la historia, no hay nada más jodido que eso, y eran mediados de los ochenta, increíble que existiera un disco así, pura mierda salvaje a 200 km/h, capaces de joder tu infancia y hacerte volar en pedazos, Possessed eran niñatos de 15 años que en vez de botarse clases en los billares hicieron historia sin saberlo.

(Deberías poseer este disco, cabrón)
También adoro los inicios de Bathory o los suizos Celtic Frost, que eran puro arte, junto con Possessed sagrado trío de bandas precoces al otro lado del averno. Luego Testament, Metal Church, Slayer, Voivoid, Megadeth... y Metallica, por supuesto. Los ochenta en su segunda mitad, significaron la decadencia de la integridad del metal clásico en favor de la comercialidad y el pelo crepado, el glam y la MTV, pero a su vez nos brindaron el renacer del género, con estas bandas jóvenes dispuestas a trepanar oídos y llevar el estilo a la categoría de (brutal) arte. Escucho ahora mismo un disco como The New Order y agradezco la capacidad de riesgo que tuvieron estos grupos, lo mucho que se lo curraron en aquellos años para salir adelante con lo que creían. Ahora estas obras siguen frescas, y a mis 33 años sigo impresionado por su maldad y su poesía. Testament, además, se mantienen dignos y sus conciertos todavía soliviantan tímpanos y embrutecen las mentes de los nuevos adolescentes, algo imprescindible para garantizar la supervivencia del género.
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sábado, marzo 21, 2009
PRIEST FEAST (JUDAS PRIEST, MEGADETH, TESTAMENT 19-III-09, PAVELLÓ OLÍMPIC DE BADALONA)

Comparándolo con el concierto de la gira de reunión de hace cuatro años, Judas Priest estuvieron fenomenales el jueves. En aquella gira del 2004 todo resultó frío, desangelado y muy predecible, mientras que ahora, con menos gente en las gradas y compartiendo cartel Rob Halford y los suyos con Testament y Megadeth, la banda se mostró más caliente, con un repertorio que es un regalo para el fan, sobretodo cuando interpretan casi seguidas Eat me alive, Between the hammer and the anvil y Hell patrol, esta última uno de mis temas favoritos de Judas, y sobretodo, pasando de lo lindo del insoportable culebrón hortera de Nostradamus, su último disco, que solo revisitaron puntualmente, sabedores de que dos o tres temas seguidos de este disco pueden hacer perder la paciencia a una jauría de heavys con ganas de brega y cerveza.

Me he quejado mucho del estado vocal de Halford desde que se reunió con su banda de siempre, los años le pesan y ya no sube los agudos en practicamente ningún tema, además, tiene esta forma de cantar jorobado, como luchando porque la voz le responda en los pasajes más duros; ahora mismo pienso igual, pero me sorprendió Rob la otra noche, clavó Eat me alive y aguantó el tormento de cantar Painkiller y Sinner, dos temas que incluso en sus años de gloria ya le exigían grandes esfuerzos vocales. Disfruté con Judas, y lo mejor es que les veo con cuerda para un disquito más (en la onda de Resurrection please) y alguna gira más como esta, como la que están empezando a anunciar en algunos medios, en la que interpretarán entero el British Steel ¡bien! Luego a jubilarse y a disfrutar de lo vivido.

De Testament me llevo lo mismo que me llevé cuando les vi hace años en Razzmatazz: una banda potente, estos tipos son históricos, con un formato trash clásico que no pierde brutalidad ni técnica y que encanta a las nuevas generaciones, por lo visto en algunos pogos improvisados en la pista, a los que yo, por supuesto, ya ni me acerco. Megadeth, por su parte, tocan magníficamente bien, Dave es milimétrico y se mete mucho en cada tema, no canta, interpreta, y es un placer estar atento a cada inflexión vocal y cada sutil juego en los versos de los temas, pero el repertorio es el mismo de siempre, deberían desafiar las convenciones y marcarse un par o tres de temas más desconocidos.
Fué un triple cartel que no decepcionó. Se estaba bien el jueves en Badalona.
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