El tema más radiable de un disco inclasificable. Celtic Frost aspiraron a llevar el metal a las salas de exposición con Into de Pandemonium: La portada, El jardín de las delicias de Hyeronimus Bosch era otra declaración de intenciones de lo suizos: exigir al oyente, escuchar con el corazón... y la cabeza.
martes, septiembre 16, 2008
lunes, septiembre 15, 2008
CELTIC FROST: "INTO THE PANDEMONIUM" (1987)

Históricamente Celtic Frost ayudaron a inventar el trash metal y lo convirtieron en speed metal con To Megatherion (1986), pero la mente de Thomas Warrior, feísimo cantante, listísimo tipo, necesitaba expandirse. En 1987 editaron un disco de vanguardia grabado con medios y ambición. Antes de que Metallica descubrieran que con el trash podían inventar, Celtic Frost hicieron lo propio con Into de Pandemonium. Yo cuando lo escuché no daba crédito, si los Beatles de Strawberry Fields fueran trashers y estuvieran en los 80, este sería el resultado: un nuevo metal que absorvía todo tipo de estilos y ambientes: la ópera, la música electrónica, el metal más primario ¡el teatro!... Había riffs y velocidad, pero lo habían llevado a otro terreno, el del metal total, un metal que bebe de todas las fuentes y del que a la vez emana una agua nueva y desconocida. Violines, progresiones pesadas, drama, mucho drama, poesía y violencia. Cuantos grupos de metal épico, tan en boga hoy día, le deberán unos cuantos royalties a este disco. Una obra maestra que jamás superaron, peor aún, se les fué totalmente la olla y en su siguiente disco pretendieron pasar por una banda de hair metal, lo que fue la risa, claro. Hasta hace poco, Celtic Frost iban de festival en festival con una imagen siniestra y una música monolítica y aburrida, lo que gusta a tantas hordas heavys actualmente vaya, esas que quizás desconozcan que Celtic Frost llevaron el metal a la vanguardia, allá por 1987, con Into the Pandemonium.
BARCELONA
"ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO" (Sidney Lumet, 2007)

Todavía se puede escribir una buena historia de atracos, cortarla en pedazos y distribuirla por el metraje de un film como un puzzle, haciendo viajar al espectador contínuamente hacia atrás y adelante en el tiempo, hasta que al final, tiene el puzzle completo. Antes que el diablo sepa que has muerto no cambiará la historia del cine moderno como si hizo Reservoir Dogs siguiendo la misma estrategia de guión, pero sí es un film más serio, profundo y redondo. Un análisis en caliente de personajes que por rozar el éxito que les salvará acaban hundiéndose más y más en la mierda y la amoralidad más absoluta. Poco a poco, vamos viendo que lo que Sidney Lumet nos cuenta no és la historia de un atraco que sale mal, sino la de una familia con heridas profundas que se hunde en cuestión de días, y finalmente, la impactante historia de un padre que decide dar su último e incontestable golpe de autoridad. Realmente impactante este film, y como siempre, una actuación asombrosa en su seriedad de Philip Seymour Hoffman, un hombre que sientes que reflexiona a sus personajes, que los entiende; un complejo y patético personaje para Ethan Hawke, que a veces parece írsele de las manos y una lamentable Marisa Tomei.
domingo, septiembre 14, 2008
Rose tattoo "1854", 24/11/2007
Rose Tattoo siguen actuando en locales de mierda, ínfimos, perdidos en algún lugar de Australia. Si para tu cumple quieres una banda de rock n´roll que salga disparada de dentro del pastel, ellos vendrán por cuatro duros. Les importa un carajo porque esta es su vida, el estatus es para los cobardes, Rose Tattoo se curran su estatus cada noche, donde sea.
ROSE TATTOO: "BLOOD BROTHERS" (2007)

Rose Tattoo todavía huelen a garaje grasiento donde te sueltan tacos u obscenidades, dependiendo de tu sexo, cuando llevas a revisar tu coche. Ahora mismo no recuerdo un disco del 2007 tan satisfactorio para el espíritu como este Blood Brothers de la banda australiana que siempre estuvo a la estela inalcanzable de AC/DC. La voz de Angry Anderson sigue sonando a su nombre, "enfadado", bueno el tipo todavía arde de rabia por algo, por el mundo, por alguna putada que le hicieron de niño en la escuela, quizás se burlaban de su baja estatura no lo sé, pero todavía están ahí sus arengas con las cuerdas vocales forzando a tope, todavía muerde, treinta años después. Blood Brothers es un golpe de autoridad en la mesa del rock n´roll, riffs machacantes, tan simples como potentes, como Black eyed bruiser, o himnos tipo mosqueteros como 1854, cánticos de taberna que todavía nos emocionan por ese mensaje sobre estar todos juntos con la fé en el rock n´roll y su putísima madre, y temas como Lubricated o Man about town, nada decae, todo es un ataque frontal de unos tipos que siguen en el curro, pringando como el que más.
sábado, septiembre 13, 2008
DIEZ AÑOS
viernes, septiembre 12, 2008
ESTADOS UNIDOS
martes, septiembre 09, 2008
King Diamond - Come to the Sabbath (live 1986)
Postráos ante el gran King ¿Créeis que Metallica se inventaron solos?
En el escenario, el altar desde donde profesa su sermón: "COME, COME TO THE SABBATH!"
"LA CANCIÓN DE CARLA" (1996, KEN LOACH)

Redescubrir los recodos de la filmografía de Ken Loach que en el pasado no me molesté en transitar es algo emocionante. La canción de Carla, su film de 1996 es una obra maestra. Dos películas en una: Glasgow y Nicaragua. Un conductor de autobús, Robert Carlyle, sin nada qué hacer en la vida se convierte en un héroe anónimo, un héroe que arriesga su vida en una tierra lejana en guerra por una mujer de la que está enamorado pero a la que quizás no tendrá jamás ¿Llevarías a la mujer que más deseas en el mundo a reencontrarse con el antiguo amor de su vida? ¿arriesgarías tu vida por ello? Carlyle realiza un viaje emocionante, desde la fría mediocridad de la ciudad occidental hasta la selva donde los inocentes mueren torturados a manos de la Contra nicaragüense, armada y ayudada por la CIA, y lo hace por amor, para ayudar a esa bailarina callejera sin billete que conoció una gélida mañana en su autobús de Glasgow, para ayudarla a encontrar a su familia, a su amor, para ayudarla en definitiva a alejarse de él.
A parte de una dirección y un guión asombroso, con un final de una elegancia y una emotividad inabarcable, Loach es maestro cuando se pasa toda la primera parte del film, en Glasgow, enseñándonos a personajes estúpidos inmersos en su mediocridad urbana: un revisor de autobús intransigente, la hermana del protagonista, insoportable niña sin sentimientos... una vida mezquina en fin, que contrasta con la segunda parte de la película, donde de las cenizas ardientes del sufrimiento y la muerte, la guerra y la pobreza, se elevan los personajes cargados de humanidad y valor. La lectura de Loach es clara: La gris vida occidental nos tapona los sentimientos y nos escatima los horizontes; al final del film, Carlyle regresará a Glasgow con un gran tesoro: el verdadero sentido de luchar por estar vivo. Él ha visto lo que nadie ha visto, y su vida será a partir de entonces más pura y sabia.
domingo, septiembre 07, 2008
PAUL KOSSOFF: "BACKSTREET CRAWLER" (1973)

Vivió rápido y murio más deprisa todavía. Pero Paul Kossoff, guitarrista, no era un veloz e infernal cometa Halley a pocas centésimas de segundo de impactar contra un planeta. Su sonido no era el de un joven con ganas de descarriarse de la vida y meterse de todo (como de hecho hizo), su sonido era el de una persona sensible, superdotada y, sobretodo, madura, sabia. Escuchando obras maestras de Free como Fire & Water, uno se sorprende por ese tempo tan calmado, esa economía, ese buen gusto en un tipo tan joven. Kossoff repartía sus solos y sus riffs como un viejo jardinero cuida sus rosas, todo era suavidad, cariño. Los oídos no te explotan con la guitarra de Kos, los oídos se sensibilizan, se educan.
Free, banda que siempre cabe reivindicar, basaba todo su particular ritmo musical en esa calma, esa brumosa parsimonia que destilaban las notas de Kos (él y otro estilista con buen gusto, Paul Rodger, eran las claves del grupo. Rodgers era por su parte un cantante que, como Kos a la guitarra, jamás dio más de la cuenta en una canción, jamás se exhibió por el mero hecho de hacerlo, su voz estaba a la temperatura justa, a punto de desbordarse, pero manteniendo la elegancia, cierto retraimiento. Eso es el sonido Free. Buen gusto lo llamo yo, en una época en la que las bandas acostumbraban a ladrar más de lo debido).

Cuando Kossoff abandonó Free, tuvo por fin el tiempo necesario para terminar este Backstreet Crawler recientemente reeditado (una de mis compras favoritas de los últimos tiempos), que debía llevarle a un buen punto para el pistoletazo de salida de una carrera en solitario que prometía. Luego él mismo se encargó de romper cualquier promesa abandonándose a sus adicciones, pero lo cierto es que con este disco firmó un manifiesto que bien valía por toda una carrera. Un disco de guitarras, blues y soul roto, a tope en su cara A, con la extraordinaria instrumental de 17 minutos Tuesday Morning, todo un mundo en sí misma, más salvaje de lo que en Kossoff era costumbre. Y luego, en la perfecta cara B, vuelve ese sonido, extraordinario, tan Free, ese ritmo ralentizado y bello, con temas como I´m ready, Molton Gold (con Paul Rodgers dando masters de clase y un estribillo celestial) o Time Away. "Blues contemplativo", sí, esa es una buena etiqueta para definir el sonido Kossoff. Y me la he inventado yo.
B.S.O "I´M NOT THERE" (2007)

Llego con imperdonable retraso a Revólver y me hago con esta maravilla. Luego voy diciendo que soy fan de Dylan y tal, pero ¿por qué no fuí el primer día a comprar I´m not there? ¿En qué carajo estaba yo pensando? Y es que hay para eso y más. Es asombrosa la calidad, pureza y sentimiento que desprenden algunas de las versiones de canciones de Dylan que podemos escuchar aquí. No he visto la película de Todd Haynes, pero si su historia está a la altura de la historia que cuentan estas canciones, así, juntas, seguro que veré el cielo. Resuena en mi cabeza todo el día la versión de I´m not there de Sonic Youth (grandísima interpretación de Thurston Moore), me viene al paladar la de John Doe de Pressing on (ajustando cuenta con los incultos que menospecian la etapa cristiana de Dylan), la de Marc Lanegan (que escuché por primera vez en el blog amigo Signo de los tiempos, y esa fué la razón por la que recordé lo estúpido que era de no tener este doble cd), la de Tombstone blues de Richie Havens... Aunque otras podrían haberse aprovechado mejor (no se llega a poner toda la carne en el asador en la de The lonesome death of Hattie Carroll, a cargo de Mason Jennings, aunque supongo que simplemente amo demasiado esa canción), estoy ante un cd que ya me está acompañando cuando me enmaraño en la preparación de un nuevo guión, en la cocina cuando preparo la cena y por supuesto, cuando paseo al perro. Y eso es buena señal.
sábado, septiembre 06, 2008
LA REPUGNANCIA DE SIEMPRE
viernes, septiembre 05, 2008
Tequila - "Necesito un trago"
Un concierto del 81 con grandes carteles de Galerías Preciados como telón de fondo en el escenario y el público alejado de una forma extrañísima del grupo no podía dar de si nada bueno. Pero Tequila no eran ninguna mierda de las que siempre se ha facturado en la condenada península. Tequila eran fans de los Stones setenteros, y desprendían actitud rockera y buenas maneras, mucha garra. Rock n´roll. Hoy día andan por los pabellones Amaral o no se quién más, hace treinta años podías ser un mocoso criado en la transición e ir a un concierto multitudinario de Tequila, no está mal. Su rock era tan simple, tan auténtico que parecían venir del futuro. Ciencia ficción en la era de Suárez y Calvo Sotelo.
jueves, septiembre 04, 2008
URIAH HEEP: "WAKE THE SLEEPER" (2008)

Totèmics, savis i antics com l'aire, el foc i la terra. Això representen Uriah Heep pel decadent món del rock actual. M'agrada que guanyn els bons, sempre ho dic, i per això soc feliç de comprovar que Wake the sleeper, el nou treball d'aquesta banda, és excel-lent. Força, vitalitat, les essencies sonores dels vells temps (la primera etapa als primers setanta amb David Byron com a vocalista i obres amb les quals sobren les paraules: Salysbury, Look at yourself...), més el hard rock de tan bon gust (i tants cops poc valorat) que gaudiem a discos posteriors com el meravellós Innocent Victim, ja amb John Lawton a les veus, això i la força i dinamisme del seu clàssic 80´s Abominog; un gran disc, en resum. Poc tinc a dir, aquesta gent em cau bé, com així demostra Mick Box a l'entrevista d'aquest mes al This is Rock. Guanyen els bons, els músics honrats que no traeixen les arrels. Hard rock catedralici. Un deu per Uriah heep.
martes, septiembre 02, 2008
RECINTOS MÍTICOS - RUINAS VERGONZOSAS
Aquí van algunas pruebas de la vergüenza...
Penoso estado del Winterland en 1985:

Boston Garden, demolido en 1997. Aquí, recuerdo ahora, le robó Larry Bird un balón de oro a Isiah Thomas, pasó a Dennis Johnson y victoria de los Celtics:

A la derecha de la imagen, el precioso Chicago Stadium de 1929 (el hogar de Michael Jordan), que ya tenía los días contados cuando le pusieron al feo e inmenso United Center al lado. Comparad:

Y así se vino abajo el Chicago Stadium. Pena:
GRATEFUL DEAD: "THE CLOSING OF WINTERLAND"

Ninguna banda en la historia actuó tantas veces en el Winterland de San Francisco, 59 veces en concreto, y por supuesto, ellos fueron los que cerraron la historia de ese mágico recinto (recordad: The Band grabó allí su Last Waltz, Springsteen dió uno de sus más legendarios shows pocos días antes que este de los Dead, y mil etcéteras más). En 1978, 31 de diciembre, Jerry Garcia y los suyos ofrecieron un interminable concierto de fin de año (¡con lso Blues Brothers de teloneros!) que daba paso al 1979 y sellaba de forma dulce, en una nube de denso humo de marihuana, la estancia del viejísimo Winterland, que llevaba Bill Graham desde el 67, en nuestro planeta. El concierto es apoteósico, una ceremonia dead tanto para iniciados como para pros, cuatro cd´s que podeis encontrar en las tiendas a menos de 20 euros, con la versión definitiva de la canción definitiva, la sinuosa, inagotable Terrapin Station, con la recuperación del totem deadhead Dark Star, en una impro ensoñadora, y más impros y enganches de un tema con otro, como el magnífico inicio, de esos que te reconcilian con el mundo, con Sugar Magnolia, cristalina y rítmica, vital, y Fire on the Mountain, insistente y adictiva. El tramo country de Me and my uncle y la Johnnycashiana Big River, Ramble on rose... En fin, que cada uno elija su momento. Los Dead son un mundo que, con cuatriples cd´s así te absorve hasta el tuétano, da miedo, porque buceas más y más en estos conciertos (o por ejemplo, los directos de archivo que fueron sacando hace no mucho con el nombre de Dick´s Picks) y pierdes la actualidad musical de vista, pero supongo que vale la pena. Soy adicto a esta banda, y el sonido de la guitarra de Jerry, lo habré dicho mil veces, es el sonido que me llevaré a la tumba.
lunes, septiembre 01, 2008
MAX WEINBERG
Nunca un batería con menos kit dio tanto resultado. Hace más de treinta años Bruce Springsteen necesitaba un batería para su E Street Band. Después de innumerables audiciones escogió al único que cumplía su exigencia principal: el batería siempre ha de tocar con la cabeza alzada, para verme a mi y estar atento a cualquier indicación. Bien, en el 2008, Max Weinberg sigue tocando con la cabeza alzada, impertérrito, mirando siempre la espalda de Bruce, con una fuerza titánica que nadie puede explicarse. Él es ahora mismo, el único miembro de la E Street Band que toca igual que en 1980. Weinberg es único, ni siquiera Keith Moon era tan único, y Bruce lo sabe, así que en este concierto de Kansas City, celebrado hace tan solo unos días, le cedió espontáneamente el micro para que cantara una versión de "Boys", eso sí, el bueno de Max no dejó de aporrear los parches como un panzer, y siempre, siempre, con la cabeza alzada.
domingo, agosto 31, 2008
LEONARD NIMOY: "I AM SPOCK"

Lo encontré en un mercadillo de Londres por cinco libras. No había muchas razones para comprarlo, ya que en el mismo puesto recuerdo libros extraños de coches años 70, biografías rockeras, de Elvis... Pero en ese momento el cuerpo me pedía regresar al tiempo en que Star Trek lo era todo para mi. Ciertamente no hubo una época trekkie en mi vida, sino muchos periodos dispares en los que me he sentido muy cerca de las andanzas de esta gente enfundada en pijama, del genial y malhumorado McCoy, del instintivo y ligón Kirk, de Uhura, Sulu, Scottie, y por supuesto, de Spock. No solo eso, también soy fan irredento de la segunda generación, impresionante serie por la que siempre reinaba el mejor capitán que pueda tener una nave estelar: Patrick Stewart. Stewart dignificó la serie, se notaba que este actor shakesperiano se tomaba en serio su personaje, tanto como Leonard Nimoy se tomó en serio al vulcaniano que le cambió la vida para siempre.

I am Spock, titula Nimoy a esta autobiografía trufada de anecdotario trekkie, reflexiones inteligentes acerca de su vida, siempre con la sombra del popularísimo Spock acechando, tanto que el mismo libro es un debate entre Nimoy y Spock, dos entidades que, confiesa el actor, han aprendido por fin a convivir juntas amistosamente. Leo con deleite estas páginas, cuánto hubiera dado por ellas cuando no me perdía ni un episodio de la serie original, hace un montón de años, en el canal 33, y luego los comentaba con mi abuela por teléfono. Siempre comentaba las series que veía de pequeño con mi abuela, eran nuestros debates "Garci" particulares, ya fuera sobre Vaner y Flapi o sobre Star Trek, pero eso es otra historia (pero ¿no es bonito poder recordar que mantenías conversaciones sobre Star Trek con tu yaya?). I am Spock es una gran autobiografía, y una respuesta por cierto, a un libro que escribió el propio Nimoy a mediados de los setenta, cuando estaba harto de que la gente le parara por la calle para decirle: "¿Cómo va todo Spock?", el libro, que destilaba resentimiento por el peso del legado trekkie que el todavía joven Nimoy debía soportar, se tituló I am not Spock (Yo no soy Spock), y le costó al actor ser desterrado temporalmente por los miles de trekkies que no podían creer que Nimoy renegara de su personaje de esa forma. Un actor y su personaje, y la relación entre ambos, eso es este I am Spock, escrito a finales de los noventa. Pronto se estrenará una nueva versión en cine de Star Trek, con los personajes originales encarnados por actores actuales (el malo de Heroes, Zachary Quinto, por ejemplo, tendrá su papel: Spock). Lo único que me anima a esperar el estreno es, por supuesto, el anunciando cameo del gran Leonard Nimoy.
sábado, agosto 30, 2008
LA GALLINETA (El Pozo de los Frailes, Cabo de Gata, Almería)
La Gallineta es un pequeño restaurante donde cenas en un patio hermoso, decorado con gusto y gracia, con las mesas justas y la buena atención de unos camareros que, sin ser profesionales (estamos en Cabo de Gata, pleno verano, la época menos profesional del año...) respetan al cliente. Una noche de verano perfecta, en aquel entorno de miniatura, con pescados en hojaldre, calamar relleno de verduras, tartaleta de chipirones y aguacate... Yo recuerdo las cenas perfectas, aquellas en las que todo funciona: la estética del lugar, la comida, el vino, el trato, mi propio humor y disponibilidad a ser punzado por la emoción. La Gallineta no es un crack, ellos no van de eso (no pueden), pero es como un pequeño poema, una corta y deliciosa melodía en medio del ruido infernal del verano, en mitad de los baretos de mierda donde los camareros van sudados y se la suda si vas o vienes. Fuera colas, fuera vermudas, en La Gallineta nos consideramos afortunados de no ser como ellos, los horteras, los malos.
miércoles, agosto 27, 2008
ALICE COOPER: "ALONG CAME A SPIDER" (2008)

Me siento raramente indiferente ante Along came a spider. Este disco me la trae floja. Y no debería ser así, después de Dirty diamonds esperaba con ganas lo nuevo de Alice, confiaba en los tipos que le rodean y me ilusionó saber que preparaba algo conceptual, pensando que, como mínimo, estaría en la línea de aquel The last temptation, su obra más importante de los noventa. El artwork del cd es perfecto, todo anuncia un festín que nos hará viajar a... ¡Alice Cooper goes to hell! ¡From the inside! Y aquí terminan las ilusiones. Punto. Alice se ha equivocado ¿Por qué Alice? Te repetimos en críticas, en revistas de medio mundo que lo estabas haciendo bien, que la senda iniciada por The eyes of Alice Cooper era la buena, después de los truños, los insoportables Brutal Planet y Dragontown, y ahora vas y nos dejas fríos. A ver Alice, deja un momento tus palos de golf y atiende: ¿Crees que hoy en día la historia de un asesino en serie -enamorado, guau- nos va a sorprender? Mira, tu línea narrativa es menos original que un thriller protagonizado por Morgan Freeman ¡No me hables de psycho killers, coño! ¡Estoy harto de tipos que matan a chiquillas por las autopistas! ¿¿Te has empollado de golpe la serie de Dexter y te dedicas a copiarte?? Vale, me calmo. Acepto que el tema conceptual del asesino-araña es un coñazo, pero el problema viene de que, hasta el momento, tan solo el cuarto tema, Catch me if you can, me ha recordado a que Alice sabe facturar docenas canciones pegadizas (sí, como la tela de una araña) perfectas cuando de verdad quiere. Y aquí no hay docenas de canciones pegadizas, sino melodías que simplemente no entran con gusto, no son malas, son como una tortillita de patata de la Sirena, que está buena y tal, pero mi pareja sabe como tratar las patatas, los huevos y marcarse una tortilla diez, como Alice, que hace bien poco nos epataba con un disco redondo, simpático y bonachón como Dirty diamonds. Esta vez, tema, canciones y producción (una producción sin ninguna gracia, sin profundidad, sin originalidad) no están a la altura. Me aburro, voy a poner el nuevo de Mötley Crüe.
"STRANGER THAN PARADISE" (JIM JARMUSCH, 1984)

Cuando le pillé, Jim Jarmusch era lo más. A mediados de los noventa, con Night on Earth repetídamente recomendada por mi ángel cinematográfico (y el de varios cientos de alumnos de Historia del Arte en la UB), Jim Jarmush era lo que había que ver. Pero no fue hasta que descubrí Extraños en el paraíso que todo se hizo verdad. Ahora la reponen en el desértico Méliès de Barcelona, a veinte metros de mi casa, y no hay mejor ocasión para reencontrarse con aquellos personajes, John Lurie a la cabeza, víctimas de las peores habitaciones de los Holiday Inn´s, monigotes que discurren por la vida sin dar ni obtener, nadie filmaba el sinsentido, el tedio, la nada de la vida como Jim Jarmusch. Luego aplicó ese sinsentido de la existencia (a saber: los personajes no quieren nada y por lo tanto no van a luchar por nada, ellos van por ahí, y eso es la película) al western con Dead Man, y consiguió crear, en mi opinión, su obra maestra. Música de Neil Young incluida.