domingo, octubre 05, 2008

WILLIE NELSON & FAMILY + JAKOB DYLAN (RADIO CITY MUSIC HALL, NY 25-IX-08)


El Radio City Music Hall es un local espectacular. Es América en su acento más clásico, más Hollywood era dorada, es el espectáculo, recargado y goloso, hecho edificio. Y se mantiene tal cual, esplendoroso, con su auditorio en forma de caracola gigante, y detalles de otra época, como un hall en cada lavabo, el de señoras siendo una cucada, con varios tocadores con su sillita respectiva, para que las Carole Lombard de antaño se retocaran enmedio de algún estreno de la RKO.
Me ilusionaba pisar el Radio City, me ilusionaba el concierto de Willie Nelson que iba a presenciar, y no sentía nada por la presencia como telonero de Jakob Dylan y su banda. Bien, en mi humilde opinión del segundo anfiteatro, Jakob Dylan se llevó el gato al agua. No erizó ningún bello, no pateó culos, pero su country ligero como la brisa me pareció elegante y lo paladeé de principio a final, mientras el auditorio se llenaba de público local portando muchos esas bebidas gigantes (América, grande, grande, grande), todas con su maldita pajita fluorescente (América, hortera, hortera, hortera).
Cuando Willie salió a escena el Radio City le saludó como al viejo Ethan de Centauros del Desierto regresando con su sobrina raptada por los indios. De Willie Nelson quedan claras varias cosas, la primera es que su concierto es el mismo que viene ofreciendo desde tiempos inmemoriales. Willie ya puede sacar discos de reagge, obras producidas por Ryan Adams etc. que al final del día, saldrá a escena con su roñosa acústica y abrirá con Whiskey River, seguirá al cabo de poco con el medley de Funny how time slips away y Crazy, e irá desfilando para casa con Always on my mind y On the road again. Vale, a quién demonios le importa eso, yo compro. Willie tiene tres cuartos de siglo y canta con su voz de siempre, magnética, tan tangible, física, se curra los solos con la paciencia de un viejo sastre y destila simpatía y bondad. Y dignidad. Es el último, junto con Kris Kristofferson, y ahí está, como el predicador de 82 años que fuímos a escuchar en Harlem al domingo siguiente, que exhortaba a votar por Obama y se arrancaba en gospels a pesar de su edad. A más edad, más cuesta ser digno, y los que lo son, consiguen algo hermoso.
Un concierto de Willie Nelson también incluirá a miembros de su familia, como hacen tantos patriarcas estrellones del showbusiness, que dan de comer a sus sobrinas con dulce voz, sus nietos armonicistas y sus hijas pianistas. Willie Nelson & Family, lo ponía en el tiket, OK. Aunque lo más bonito de todo es sin duda la comunión de este tipo con su audiencia. Corean estribillos que yo ni reconozco, en las primeras filas se desviven por darle la mano, se sienten bien, animados y felices de reencontrarse con el abuelo, que les cuenta las mismas historias de siempre sentado en su silla en el porche. Hay un respeto por el hombre que canta desde el escenario que ni las bebidas fluorescentes pueden romper. Al final, Willie abandonaba el escenario, andando como un anciano cualquiera, y me fijo en sus largas coletas todavía pelirrojas, en la cinta roja para el pelo que lanzó a un miembro del público, y en su tranquila sonrisa. Un día más en este mundo, un día más con el trabajo bien hecho.

7 comentarios:

Il Cavaliere dijo...

Enhorabuena por haber visto al viejo Willie. Veo que tu estancia en la ciudad de los rascacielos ha sido fructífera. A mi me quedan 15 días para ir. Estoy que no veo el día.

Saludos.

Marc Monje dijo...

¡Me alegro!
A ver si pillas buenos conciertos.

Fantômas dijo...

Pasate que tengo un regalito para vos!

Soy del Montón

Un abrazo.

paulamule dijo...

Felicidades por ver al gran WILLIE NELSON. Yo estuve tentada a ir a verle esta primavera pasada a Amsterdam pero se torció el plan o mi pierna mejor dicho. Respecto al Radio City Music Hall, a pesar de haber ido unas cuantas veces a la gran manzana, todavía no lo he pisado por dentro. La última vez estuvimos a punto de ver a Heaven and Hell pero nos íbamos justo el mismo día que actuaban en ese mítico recinto. Eso es lo que tiene esa ciudad, nunca acabas de ver y comprar cosas.
Por cierto Cavaliere, ánimo que ya no queda nada y ya nos contarás.
Salud.

ROCKLAND dijo...

Cuando uno esta en NYC no hay tiempo que perder y hay que aprovechar al máximo. Me alegro que hayas visto al gran Willie Nelson. Magnífica crónica.
Saludos

Marta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marc Monje dijo...

Gracias Rockland.
Supongo que el concierto de Heaven & Hell Paulamule, debe ser el del video ¡lástima que no fueras!