martes, mayo 02, 2017

NOVEDADES, PEREZAS, TRIPLICATE Y TRIPAS


Hasta que no entendáis cómo hay que disfrutar de la música nueva, os limitaréis a cubrir expedientes, rubricar el abajo firmante, y tachar uno más de la lista; pero los discos nuevos no se escuchan así. Os pongo un ejemplo.

Hasta hace pocos días no había escuchado todavía el Shadows in the night de Dylan, y todavía ni me he acercado al Fallen Angels. Los tengo en casa, y allí han estado su par o tres de años. Lo primero que hay que hacer con una novedad, es saber si quieres escucharla, saber si es el momento, saber si no es mejor ignorarla hasta que el cuerpo te la pida. Y yo no he sentido ningún impulso por escuchar las versiones polvorientas de Dylan hasta ahora, y lo he hecho empezando con Triplicate, y estoy disfrutando más, mucho más yo ahora, que los que corrieron a comprarse Shadow in the night en 2014, lo escucharon sin ganas (por dios ¡todos esperábamos otro Modern Times, otro Tempest!), les aburrió mortalmente, y aún así opinaron que esa era otra gran obra de Dylan. Ahora, ellos ya están cansados de standards sazonados con pedal steel, y Triplicate les sobra y les produce arcadas, y dicen -porque ahora si que queda bien- que Dylan se ha pasado con el postre y tendría que haberse ahorrado esta última tanda.

No se trata de que Dylan grabe o no 500 versiones, se trata de que tu debes saber cuándo y cómo escuchar la música, para sacarle así el máximo provecho. No jodáis, al 90% del dylanismo le repateaba ya Shadows in the night, se dormían con él, y no lo han vuelto a tocar desde sus primeras y obligadas, esclavas, escuchas. Alejaros de la prisa y las novedades que las compañías, o los redactores, o tus amigos os obligan a escuchar, y recuperad el acto íntimo de guardarte los ases musicales en la manga. El último de los Jayhawks no me interesa, no le he pegado ni media oreja por Spotify, aunque quizás en un año le de una oportunidad y me encante; en cambio he corrido a comprar el disco de Ray Davies con los de Gary Louris. Las tripas mandan, escucha a tus tripas.

La facilidad que nos da la red y Spotify nos ha hecho esclavos de las novedades. Cuando lo bonito es dejar de lado ese disco que todo el mundo te dice que debes escuchar, y sacarlo a la luz cuando la intuición te diga "ahora". Actualidad, estar al día, listas de novedades, mejores discos del año. Pereza me da todo. Me basto con mis viejas tripas.

viernes, abril 28, 2017

EL TOCINO QUE DUERME DENTRO DE MI

Engullo sin freno. Llego tarde a casa, cansado y cargado de razones, y la compulsión derriba todo los diques. La carne, el embutido, lo que encuentre, tragando devorando sin ningún rastro de civilización.

No puedo contenerme. Contenerme nunca ha sido fácil para mi. Cada día es una promesa al levantarme, y una derrota al irme a dormir. Pierdo las normas y la línea moral cuando me alimento. Siempre he comido mal, como un guarro, rápida e irresponsablemente, protegido por una genética que no tendía al engorde porcino. Pero de eso hace ya mucho. Dios, no me gusto, tengo el peor tipo de gordura, que es la de quién no es gordo y nunca lo ha sido. En mi caso, los daños están ahí, son más evidentes, puedes ver como crece la bestia día a día; la barriga es una derrota que llevao en procesión las 24 horas. Un gordo majo, de raza, puede incluso construirse un físico aceptable a partir de su exceso de kilos. Yo no, lo mío es penitencia y salta a la vista, lo mío es el fracaso. Brazos de alambre, piernas de bailarina... y algo que falla y que nunca hubieses imaginado. La barriga. Te duele y te castiga, la ves y la ven. Barriga. Escribirlo no soluciona nada, pero ayuda, como siempre.

El nacimiento de mi hija lo cambió todo. Y no os digo nada lo que pueden cambiar las cosas con el de mi segundo hijo en pocas semanas. Los padres sabemos lo que hay que hacer, y la previa es que hay que estar en forma, o presentable, porque los retos son muchos, y tu hijos se merecen tu mejor y menos enferma versión. Pero luego estás solo delante del plato de comida y nunca hay suficiente. Tengo el gen de la adicción, lo sé, está hablado, analizado, y tengo suerte de no haber tenido amigos yonquis o alcohólicos, sino mi vida se habría ido por la borda hace ya mucho tiempo. Vivo en la tensión de tenerme que controlar a cada segundo, porque la comida es como una masturbación a toda pastilla, a escondidas, placentera y culpable. Soy sabio en el arte del engaño, y practico pequeños juegos de compensación, tretas y falsos mimos conmigo mismo, para poder tener una ventana de un minuto, libre de pecado, y llenarme la barriga como un cerdo.

Sé que hay un lugar por ahí, donde puedes disfrutar de la comida y la bebida, que son mejores que el sexo y que casi todo lo demás, sin sentirte una morsa maloliente y enferma. Un lugar de control y paz; a ratos he estado ahí: deporte, control en las cenas, beber lo mínimo, más deporte. Ahora se me hace una montaña reengancharme a esa plenitud. Estoy demasiado ocupado, pienso, no tengo un minuto libre, digo, abre la puta nevera. Y los fines de semana, que también los trabajo, son la mayor trampa. Ni te imaginas el daño que le puedo hacer a mi cuerpo en unos pocos minutos de fin de semana.

Supongo que sentirte rata, gorda y vírica, puede ser el principio para evolucionar en positivo. A los 40 todo te viene deprisa. No te das cuenta y en la mesita de noche tienes más pastillas de las que solías ver en la de tus padres, esquivas médicos para que no te digan lo que no quieres oír. Y a cada muestra de tu decadencia, respondes a golpe de morcilla, vino y estofado.

Los hay que siempre vivimos en obras, con andamios y planos en proyecto; no estamos finalizados, no nos hemos coronado, todavía libramos batallas con los pilares del edificio, todavía queremos pasar al lado bueno y no volver a pisar jamás el país de las taras, las adicciones, la grasa y el salchichón a las dos de la mañana. Tengo poco tiempo y muchas batallas que librar, no deseo que mi hijo me conozca culpable, revolcado en la grasa y la miseria. Tengo poco tiempo, y no prometo milagros. No quiero frases positivas, ni quotes optimistas. Este es el tocino que duerme dentro de mi. Nunca, nunca permitiré que mi hijo lo conozca.

lunes, marzo 13, 2017

REGALO EN LA MARATÓ

Me sorprendió, al cruzarme con la omnipresente Marató de Barcelona, como una pareja de mi edad más o menos, animaba a cada corredor llamándole por su nombre (lo llevan escrito cada uno en el dorsal); ¡vamos Diego! ¡tú puedes Elena! ¡Manuel ya falta menos!

No tenían ningún hijo cerca que tuviera que aprender algo de esa lección de buena voluntad. Eran solo una pareja que ofrecían, sin esperar nada a cambio, una pequeña dosis de amor personalizado a cada corredor. Buenos ciudadanos, por los que vale la pena pensar que el mundo que dejamos a nuestros hijos, quizás, no será tan horrible.

lunes, febrero 20, 2017

LE BASTA CON DEJAR DE MIRARTE

Nunca dejará de sorprenderme, de asustarme, la capacidad de destrucción que puede tener una mujer.

Lo digo yo, que por lo general, me llevo mejor con mujeres que con hombres, y que vivo felizmente casado. Pero la felicidad es un castillo de naipes, y la ira de la mujer para destrozarlo con un solo gesto es, para mi, terrorífica. Hay el punto en que todo se te escapa, y en ese punto, la ira de una mujer es imposible de igualar. No puedes luchar, no puedes hacer nada. Hablar solo propaga el incendio, callar también. Ningún enfado que yo haya llevado a cabo iguala un solo gesto, una sola de sus miradas, una sola de sus frases que lo destruyen todo. Entonces parece que estés delante de otra persona, alguien con un poder inmenso para arrasarlo todo.

Hay una edad en la que ya no castigas a tu pareja, en que buscas pequeños terrenos estables de tranquilidad, en que cedes confiado, en que te guardas ya muy poco para ti. Hay una edad en que te aterroriza el dolor, y haces lo posible para que nada altere lo bueno que tienes. Demoler todo eso te llevaría años de dudas, tropiezos, penas y arrepentimientos; a ella le basta con dejar de mirarte.

lunes, febrero 13, 2017

CASE LANG VEIRS


Me gusta que estas tres señoritas se junten y hablen.

Este es un disco aéreo, escúchalo solo cuando sientas que debes escucharlo, hay sensaciones y perlas que solo podrás disfrutar en solitario. Hay un sonido que consiguen KD Lang, Laura Veirs y mi amadísima Neko, que te reconforta y te hace volar. Han conseguido trascender y han conseguido, cada una, explotar su personalidad en cada canción. El foco apunta a cada una de ellas sin preferencia alguna. Este disco se desliza por tus oídos, suave y etéreo.

Una de las más bonitas sorpresas del pasado año. Nada más que buena música, a la que tu has de conceder el espacio y el tiempo adecuado, para que brille y te ilumine.

domingo, febrero 12, 2017

SEGUIRÉ EN ELLO

Había un salto demasiado grande entre las expectativas que yo me había creado y lo que me encontraba día a día, en el mundo real.

Antes, tenía una herida que jamás dejaba de escocer, que era la sensación de que yo tenía que ser lo que yo pensaba que tenía que ser. Mis propias, elevadas, expectativas, las de mis padres -aunque nunca mal intencionadas-, las expectativas que yo creía que tenía el mundo con respecto a mi. Luego me enteré de que la vida era mucho más sencilla; a ello me ayudó el apoyo de mi mujer, el nacimiento de mi hija, muchas horas de terapia, y una conclusión. Yo soy así, y he recorrido un largo camino, y ese camino ha sido mi pequeño logro. Y necesito escribirlo, muchas veces. Aquí.

Escribirte que me importas, que todo está perdonado, que mis pecados no desaparecerán, que me hago mayor, que siempre diré y haré tonterías, que siempre prefiero sonreír, que con el rock n´roll me basta, que soy de derechas, también de izquierdas, que me atrae peligrosamente la pena y la autocompasión. Y que día a día, trato de que todo esté bien.

Llevo como 10 años escribiendo en este blog, a veces a diario, a veces casi nunca, y me sigue gustando escribir lo primero que se me pasa por los dedos o por las tripas. Hablar de mi sin ninguna expectativa más que hablar de mi. Si has leído hasta aquí, te lo agradezco. Seguiré en ello.

martes, febrero 07, 2017

EL PRINCIPITO

El Principito es el mejor cuento jamás escrito. Por eso fue tan emocionante poder llevar a mi hija a ver el magnífico musical que de esta maravilla han hecho Àngel Llàtzer, el músico pesado a quién no soporto que siempre le  acompaña, y demás talentosas personas.

El Principito no se acaba nunca. Yo lo descubrí tarde, muy tarde, a los 30, y la primera vez me hizo llorar. Siempre me hace llorar, hay momentos de insoportable pena, y aunque sepas que detrás hay una luz y una esperanza, hay momentos del Principito que siempre acaban conmigo.

Ayer le regalé a mi hija uno de los dos ejemplares que tengo. Ella se ha quedado prendada con el principio, con la boa y el elefante, y del musical le gusta la canción Dibuixa´m un xai. Se lo ha llevado al cole para enseñarlo a su profesora. El Principito tiene todas las cosas bonitas, y todas las espinas, de la vida, y sus palabras te acompañan siempre.

lunes, enero 23, 2017

EL FUTURO Y OTRAS COSAS


Soy pesimista con respecto al mundo que nos dejamos a nosotros mismos y a nuestros hijos.

Llevo algunos años replegándome, recogiendo cosas y cachivaches, barriendo y limpiando la casa de todos los desastres y las cosas bonitas que he hecho. Antes quería salir, gritar, revolcarme por el suelo y hacer que la gente bailara conmigo. Ahora tengo la sensación de tener que recogerlo todo. Llego a lo que llego, y en un buen momento puedo hacer que tu conversación conmigo sea divertida y agradable. Dios, el sentido del humor. Necesito burlarme de los que opinan y juzgan de forma grave y unívoca, los que no se ríen de si mimos, los que cambian el mundo a golpe de tweet, o de lo que sea. Tal es mi pesimismo que prefiero trabajar como una mula y callar. Me he quedado seco de historias y cuentos. Me he quedado sin voz. Y me parece bien así.

Mi hija me necesita a cada segundo. Hacer de sus momentos conmigo algo bonito y digno. Me preocupa lo que se va a encontrar, el percal en el que la dejaremos cuando ya seamos viejos. Por eso exprimo mis momentos con ella como si fueran únicos. Estaré al lado de mi hija, y de mi mujer. Ellas me definen y me dan toda mi dimensión. El mundo puede esperar. El mundo somos nosotros, a más soy incapaz de llegar. Cuesta llevar el día a día, el trabajo y las cosas, el buen humor. No me pidáis más. Todo cuesta mucho.