miércoles, enero 28, 2009

NESPRESSO

Como Facebook, Nespresso nos ha dado un pellizco más para que nos demos cuenta de que estamos en pleno siglo XXI. La globalización ya no es el enemigo monstruoso e informe de finales de los 90; la etapa de rebeldía mundial contra el poder de las marcas ha cedido el paso a la asimilación del fenómeno: a nadie le remueve la conciencia hacerse un café con la Nespresso, aunque miles de empresas cafeteras se hayan quedado sin ventas, aunque las malditas capsulitas no se puedan reciclar. Nos tomamos el café y punto, nos gusta y lo compramos. Yo el azul, tu el marrón, yo el rojo descafeinado.
Me encanta la estética "Magnum" (me refiero al helado) que tiene todo lo relacionado con la Nespresso, es parte de su éxito. Es todo de un lujo prudente, ligeramente sensual y de tonos tostados y agradables. Entras en la tienda Nespresso como quién entra en un club exclusivo, y dentro te reciben unos empleados como salidos de una casa de muñecas donde fabrican vendedores en serie, que te tratan como si estuvieras a punto de comprarte un anillo de zafiros. Te ofrecen un café mientras pliegan perfectamente la factura y la introducen en la bolsa, sus manos son finas y su voz recuerda al hilo musical de un ascensor; si algún día alguien te ha de dar una mala noticia, que lo haga un vendedor de Nespresso, suavizará el impacto, palabra. Las cápsulas son todo un canto al diseño, como las cafeteras Krups y esas ediciones limitadas (hasta el café viene en "ediciones limitadas" ¿contendrá cada cápsula algún extra? chiste malo), y esos nombres estúpidamente italianos. En la pantalla de la tienda se repite una y otra vez el anuncio de George "What else?" Clooney, y yo me quedo embobado, ese anuncio tiene algo muy adictivo, da miedo. Vuelvo a casa con la bolsa marrón, qué caro es, pero es Nespresso, what else.
Rodear al tonto hecho de tomarse un café de una mística high class, esa es la clave de Nespresso, así como globalizar una forma de consumir, como antes han hecho tantas marcas aunque ahora ya no nos escandalice. Yo hasta miro mal a quién me dice que en casa todavía utiliza una cafetera de esas metálicas de la abuela ¡como si estuvieran de acampada en un puto western!

2 comentarios:

rocknrollmf dijo...

Gran post, cuánta razón tienes. Pero en casa hemos picado. Yo solo tomaba ColaCao y cortados hasta que el Nespresso entró en mi vida. Qué bueno es el jodido café este. Incluso lo tomo solo!!!

Marc Monje dijo...

Cierto, caemos como moscas.

¡Un saludo!