miércoles, febrero 04, 2009

LADRÓN DE GOYAS

Ayer muchos medios de comunicación destacaban la noticia: un crítico en paro roba un Goya al ganador al premio al mejor documental para protestar por el estado actual del cine español. No me impresionó la noticia de que robaran un Goya, el acto criminial tuvo lugar en una de las muchas fiestas que se organizaron después de la entrega de premios, y si dejas un Goya en el guardarropa junto a los cascos de moto deberías saber a lo que te expones, tampoco que el ladrón lo devolviera al día siguiente (previa entrevista exclusiva con El Mundo) lo que de verdad me revolvió las tripas es que un desgraciado mequetrefe se considere "crítico en paro", ¿crítico en paro? ¿cuando yo no trabajo me considero guionista en paro? ¿cuando yo no trabajo robo goyas para protestar por mi situación? Un crítico en paro debería espabilar y buscarse curro de lo suyo o de vendedor en la FNAC, como hemos hecho muchos, porque si piensa que el mundo del cine le debe algo está muy equivocado. La situación es esta: hemos escogido libremente trabajar o "no trabajar" de guionistas, críticos, directores etc. mientras otros estudiaban cosas más provechosas y quizás ahora les vaya mejor, lo que no es de recibo es ir a mamá a protestar porque el cine no da trabajo a los "críticos en paro". Lo peor es que un ser humano insignificante estropeó una noche feliz al tipo que había ganado el premio, él si, con su esfuerzo y sin quejarse de que la comunidad entera del cine no se rinda a sus pies.

4 comentarios:

PearlyGates74 dijo...

A estas alturas ya deberiamos saber ... y mas en esta casa de putas que es España, que el que no llora no mama. Saludos

paulamule dijo...

Sí, ya me había enterado. Es absurdo tener un goya en tu casa sin haberlo ganado, no siendo que sólo sea por joder o por dar la nota, como parece que así ha sido.
Salud.

helen dijo...

Ey, creo que soy la única lectora de este blog que ha tenido entre sus manos un Goya real. Hice el típico paripé del discursito y todo, ¡qué original! No era robado; su dueña lo tenía en el cuarto de los trastos y a mí me hacía gracia de vez en cuando pasar por ahí y acariciarlo.

Marc Monje dijo...

Exacto, Pearly. Un caso más de nuestro fantástico carácter nacional.

Paula, es que ese tipo era un notas, nada más.

Helen, yo tendría mi Goya en la vitrina más visible de la casa, y haría el paripé del discursito a diario!