lunes, septiembre 21, 2009

EILEN JEWELL: "SEA OF TEARS" (2009)


Dice Elien Jewell en su web que no entiende como hay fans del folk que se escandalizan cuando algún artista de raíces toca rock n´roll. Probáblemente la respuesta esté en el viento, porque ya Bob Dylan sufrió las iras de los integristas modernillos de los primeros 60 cuando decidió electrificarse. Casi medio siglo después nada ha cambiado, el fan sigue creyendo que el artista es su servidor, y que este debe facturar una y otra vez el mismo producto sin tener la posibilidad de evolucionar, qui paga mana, que se dice por aquí. Eilen Jewell no debería tener ese problema, y si a alguien no le gusta la orientación menos roots de este Sea of tears, que se joda. No hay mácula en estas canciones, la voz arrastrada pero brillante de Eilen y esa guitarra de sonido cercano a la Rickenbacker, el ritmo vivo de los medios tiempos, la facilidad que tiene ella para cantar en distintos registros y mostrarse serena y elegante en todo momento, ahora soy Billie Holiday, ahora canto una versión de Shackin´all over con sonido 50´s. La deriva emocional de un tema como I´m gonna dress in black debería hacer que corrieras a la tienda a hacerte con el disco, son canciones de una regularidad impresionante, no flojean y tienen materia para perdurar en tu memoria.

4 comentarios:

Il Cavaliere dijo...

Si señor!. La señorita Jewell tiene una carrera impecable que mejora con cada disco.
"Letters From Sinners & Strangers" es una delicia pero este "Sea Of Tears", más electrificado, es tan bueno ó incluso mejor.

y si a alguien no le gusta, como bien dices, que se joda.

Saludos amigo

sanfreebird72 dijo...

El segundo mejor disco del año. Es brutal. He escuchado Sea of Tears como diez o quince veces desde su compra hace unos 21 días. El primero es Before the Frost y el tercero Already Free de Derek Trucks
saludos
sfb

"EnLaCuerdaFloja" dijo...

No la conocia,pero eso tiene remedio

Namaste

Begoña dijo...

Yo también he escuchado el Sea Of tears un montón de veces,lástima que me perdí el concierto de Bilbo, pero es una verdadera gozada