jueves, octubre 23, 2008

DE LA DECADENCIA DE LAS PANADERÍAS

Me apetece hablar de panaderías. Quiero decir que las panaderías ya no son lo que eran, tomároslo como una metáfora de saldo sobre la sociedad en crisis de valores y crisis económica. Pero las panaderías ya no molan. Antes, salía del cole y dos veces a la semana mi madre me llevaba a una panadería típica de entonces: un recinto aséptico, serrín untado en el suelo y paredes blancas con algún poster mostrando la pirámide alimentaria, y un mostrador con pan, tabletas gigantes de chocolate, ensaimadas y croissants (o cruasanes); luego llegaron los donetes y eso fué mi perdición, me hice más "comercial", pasar de la tableta de chocolate a palo seco -te la cortaba la panadera, ¡clac!- y el cruasan artesano a los donetes fué como si Dylan le concediese una entrevista a Fernandisco. Me vendí. Y ahora esa panadería ya no está, esa vieja tienda donde el avance más radical en años fueron los donetes y la Loto Ràpid. Eran las mismas panaderías que las de nuestros abuelos, locales para conversar, socializarte antes de la era Facebook y llevarte ¡encima! una barra de pan (nada de baguette) a casa. Pero ahora ya no queda nada de eso. Las panaderías míticas se han largado al tercer mundo, o al séptimo cielo, y en su lugar aparecen las grandes cadenas, los verdaderos enemigos del ciudadano después del bicing y el alcalde Hereu. Pasad un día por una panadería de la cadena Dino Pan. Dino Pan, ¿qué coño es eso? Locales absurdos: paredes verde quirófano, madera mala en la parte inferior, fotografías en blanco y negro por la pared (?), cuatro sillas para que lo peor de la sociedad se tome un café y el cartel de la entrada, una horterada ilimitada donde, por supuesto, un simpático dinosaurio nos da la bienvenida, o el mal de ojo, según se mire. Las panaderías antes eran algo serio, rancio abolengo, y no esta broma. En serio, Dino Pan es el Lidl de las panaderías, te juegas la salud: mejor ni mires lo que tienen expuesto, esos croissants de chocolate y serrín te mirarán y te pedirán agónicamente que los mates. Los Dino Pan posíblemente sean una avanzadilla electoral de Bin Laden o de la iglesia de la cienciología, cara a las próximas elecciones municipales, yo no entro en el de mi barrio ni que me maten, no hagas tú lo mismo. Luego encontramos a la reina de las cadenas panaderas, el monopolio más insultante que vive nuestra ciudad: La baguetina catalana. En este caso, el creador de tamaño despropósito ha creído que unir el concepto panadería del Bronx tipo Dino Pan con el colmado Spar-paki, sería una idea genial. Por eso ha llenado la ciudad de locales Baguetina Catalana (incluso en el Paseo de Gracia, acabáramos), donde nos recibe un triste empleado y dos tristes ancianos que a penas pueden levantar el donut del plato. Puedes comprar agua, zumos y Coca-Cola, un insulto para cualquier vieja panadería de siempre, seguro que pronto podrás recargar el móvil y comprar bombillas de bajo consumo. Y por supuesto, no esperes esa comunicación rural de las panaderías de antaño, en el Dino Pan y la Baguetina de mi barrio nadie quiere saber nada de nadie, no hagas preguntas, cómete el chucho y lárgate. Las panaderías ya no son lo que eran, y ni siquiera cadenas con pretensiones como El Molí Vell (que tienen una tienda preciosa debajo de Tallers) o el Fornet d'en Rossend se escapan de este panorama amorfo y sin personalidad. Luego acabas comprando el pan en el Consum, y entonces te sientes como una mierda. Buenas panaderías quedan está claro, Barcelona-Reikiavik por ejemplo es otra cosa, pan de mil sabores, grumoso, denso, de ese que dura, un local perfecto, industrial, y unos tipos simpáticos que te informan de todo lo que te vas a llevar. El pan lo hacen ellos mismos y el negocio les funciona, prueba de que quién lo hace bien, recibe su recompensa. Están cerca del MACBA, siempre hay gente.

4 comentarios:

sammy tylerose dijo...

Jejeje, genial tu descripción de Dino Pan. Su bollería es mala, pero su repertorio de salados es nuclear: tortilla de patatas,macarrones e incluso pollos a l'ast(!), ideales para quien no tenga aprecio a su vida.
Tienes razón en cuanto a las panaderías. Han multiplicado su surtido, pero la calidad ha caido en picado. Donde estan esas maravillosas barras de medio y de cuarto que estaban buenas al tercer día?
Por cierto, aunque carísima, la cadena boulangerie aún ofrece pan excepcional. Eso si, las dependientas, inmigrantes desganadas.

Anónimo dijo...

El Barcelona-Rejkiavic es muy bueno, aunque caro. Pero el pan de la Baguetina da hasta repelús. Firmado: R Nosa again.

Marc Monje dijo...

Gracias Sammy. Tienes razón, las Boulangerie están bien, aunque la de mi barrio estaba un tanto triste.

R Nosa: Tienes razón, de hecho creo que el Barcelona-Reijkiavik no es panadería de diario. Es más para días especiales, para ir de vez en cuando.

Anónimo dijo...

Me parece maravillosa la descripcion de los servicios y productos de estos dos locales dinopan y baguetina catalana que haces en tu escrito con todo tipo de detalles y con un grado de tolerancia exquisito digno de alguien respetuoso hasta limites insospechados como imagino que debes ser tu. Pero tras todas estas parrafadas absurdas sobre el color de las pareces etc,,, creo yo que existe una realidad y es que el 90% de los capullos que haceis este tipo de comentarios sois clientes de estos negocios pero queda mucho mas catalanista decir que son lo peor .Yo me considero mas catalan que cualquiera de vosotros y clientes de estos negocios y orgulloso de serlo y agracecer el que a cualquier hora del dia esten abiertos al publico para dar un servicio a gente como yo que curramos todos los dias y no tenemos tiempo para mariconadas y variedades de pan.

un saludo a todos

carlos