miércoles, octubre 29, 2008

MICHAEL SCHENKER GROUP (BIKINI, 28-X-08)


Sabía que Michael Schenker estaba recuperado de sus adicciones de madurez, pero no imaginaba que encima de tener tan buen aspecto y tocar bien estaría... simpático. En efecto, Michael sonrió, saludó y se divirtió -a su manera- y lo mismo podía decirse del resto de la banda, con un Chris Glenn inmenso en el sentido más físico de la palabra, con una papada sobre la cual la casa Budweiser debería dar alguna explicación, pero me gustó verle con su bajo de toda la vida, alternando pua y dedos, con unas líneas dinámicas y llenas de fuerza. A la voces Gary Barden está en buena forma física, pero hay algo en él que me aleja de las canciones, ya sea por su voz, muy, muy justita (incapaz de cantar el estribillo de Cry for the nations), o por su poca implicación, llegar al público no solo es dar saltitos y chocar manos con la primera fila, es meterte en las canciones, llegar más al meollo, algo que creo que él no quiere, o ya no puede hacer; la banda la completaban una especie de okupa nada menos que en el papel de Paul Raymond, al teclado y guitarra rítmica, y Chris Slade a la batería, si, el calvo que daba miedo en el video de AC/DC en Donnington. Noche de lleno en Bikini, con treintañeros y muchos cincuentañeros, con tranquilidad y buen rollo, y con una cierta distancia entre banda y público, inevitable en conciertos con esa media de edad en el escenario y en la platea, todos se lo toman con más calma ahora, esto no es el Palau d'Esports a principios de los 80... Michael Schenker tocó con elegancia, aunque eché en falta más volumen, su guitarra a veces se perdía en las grasas del sonido de la banda. El repertorio, bien, desde Are you ready to rock hasta una fantástica Attack of the mad axeman, pasando por la emocionante instrumental Into the arena, que desearías que no acabara nunca, y un final con Doctor Doctor y Rock Bottom. Son píldoras concentradas de directos míticos: Strangers in the night, Rock will never die, One night at Budokan. Michael Schenker debería conservar esta formación, confiar en ellos, mucho más que la sala Bikini no va a conseguir llenar, y discos mejores que In the midst of beauty no los va a grabar ya, así que mejor pájaro en mano. Yo si vuelven, vuelvo. Y ahora mismo tengo unas ganas locas de darme un paseo por el fabuloso directo Rock will never die. Misión cumplida Michael.

5 comentarios:

paulamule dijo...

Me alegro de que te gustase. Salud.

sammy tylerose dijo...

Ser capaz de llenar un bikini hoy en día, con lo errática que ha sido su carrera, tiene mucho mérito. Con pedazo repertorio, sólo que este minimamente inspirado, Schenker garantiza un buen rato. Mola que ayer hiciese un buen show.

Marc Monje dijo...

Efectivamente, fue una noche maja.
¡Un saludo!

paulamule dijo...

Sammy, yo tambíen soy capaz de llenar un bikini y sin hacer tanto ruido. Ja, ja, ja. Perdón por el chiste Marc.

lwilbury dijo...

En Vigo fue la hostia, estuvo cojonudo. un saludo.