sábado, noviembre 08, 2008

PROFESOR

Nunca me he llevado especialmente bien (ni mal) con Llorenç. Ayer hablaba con él mientras comíamos en el colegio, una conversación amable, fresca. Llorenç es profesor desde hace más de tres décadas, un hombre inteligente, culto, que lleva su profesión con discreción y seriedad. Sabe que él solo es un escalón más en la empinada cuesta llena de trampas que es la vida de sus alumnos, pero su escalón lo mantiene limpio y brillante como el primer día. Llorenç se jubila el año que viene, pero sigue dando sus clases con una profesionalidad que ya querrían tantos incapacitados mentales recién licenciados que campan por las aulas del país buscando unicamente seguridad laboral. Se apunta a cualquier avance tecnológico, quiere aprender, y cada año me propone nuevos caminos para mis clases. Llorenç desmonta cualquier argumento sobre las ventajas sociales y laborales del funcionariado, Llorenç mantiene su escalón impoluto, se hace respetar porque sabe que el respeto a la autoridad es necesario, es un bien moral, y a cambio considera a sus alumnos personas inteligentes, les tiende la mano para que suban a otro nivel, para que se hagan mayores, y lo hace sin que nadie se de cuenta, con dignidad, oficio y, seguro, corazón. Sus alumnos, los inteligentes y con suficiente sensibilidad, le recordarán toda la vida.

2 comentarios:

Perem dijo...

Iba a poner mi comentario en la entrada de Mellencamp, pero después de leer la entrada dedicada Lloenç, prefiero destacar las líneas que le dedicas. Un reconocimiento a una vida dedicada a la enseñanza y eso es de agradecer.

Un saludo.

Marc Monje dijo...

Gracias perem.
Sí, a veces alucinas de que gente ya con una edad siga tomándose su trabajo tan en serio.